Junior Apiuta, pescador, sobrevive ocho días a la deriva solo en el Pacífico comiendo pescado crudo: "No perdí la esperanza, solo me sentía triste"
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Junior Apiuta, pescador, sobrevive ocho días a la deriva solo en el Pacífico comiendo pescado crudo: "No perdí la esperanza, solo me sentía triste"

Una avería lo dejó solo en medio del océano.

Junior Apiuta, pescador, sobrevive ocho días a la deriva solo en el Pacífico comiendo pescado crudo hasta su rescate.Fuerza de Defensa de Nueva Zelanda

Junior Apiuta, un pescador de 42 años de las Islas Cook, pasó ocho días solo a la deriva en el océano Pacífico después de que el motor de su pequeña embarcación dejara de funcionar. Durante ese tiempo sobrevivió comiendo pescado crudo, bebiendo agua de lluvia y aferrándose a la esperanza de volver a ver a su familia.

Su historia ha dado la vuelta al mundo por la serenidad con la que afrontó una situación límite. "No perdí la esperanza. Simplemente me sentí triste", resumió tras ser rescatado. Todo ocurrió el 11 de junio, cuando Apiuta salió a pescar en solitario desde Pukapuka, un pequeño atolón situado a unos 1.140 kilómetros al noroeste de Rarotonga, en las Islas Cook.

Después de preparar su equipo y dirigirse hacia una zona donde había visto aves sobrevolando el mar, el pescador consiguió capturar varios peces. Sin embargo, al caer la tarde, el motor de su embarcación de aluminio, de apenas cuatro metros de eslora, comenzó a fallar hasta detenerse por completo.

  Junior Apiuta tuvo que soportar un mar muy agitado, fuertes lluvias y temperaturas que le provocaban un intenso frío durante las nochesFuerza de Defensa de Nueva Zelanda

Sin herramientas para repararlo y con el viento empujándolo mar adentro, llegó a plantearse lanzarse al agua para intentar regresar nadando. "Pensé si debía saltar al agua y volver a la isla, pero supe que no lo conseguiría", recordó. Finalmente decidió permanecer en la embarcación.

Olas gigantes, frío y lluvia constante

Los días siguientes fueron especialmente duros. Apiuta tuvo que soportar un mar muy agitado, fuertes lluvias y temperaturas que le provocaban un intenso frío durante las noches. En dos ocasiones, enormes olas lo lanzaron fuera de la embarcación. Aun así, consiguió volver a subir y evitar que el bote se hundiera mientras sacaba el agua que entraba.

"Las olas eran mucho más altas que el barco. Me golpeaban por ambos lados, pero nunca perdí la fe ni dejé de rezar", explicó. Para protegerse del frío utilizó una sábana y una nevera portátil que llevaba a bordo. Durante la noche apenas podía hacer otra cosa que intentar conservar el calor. 

Sobrevivió con pescado crudo y agua de lluvia

Sus provisiones eran muy limitadas ya que únicamente tenía dos botellas de agua, un cubo, aparejos de pesca, una nevera portátil y una sábana. Para alimentarse capturaba peces y los consumía crudos en pequeñas cantidades. Cuando llovía recogía el agua en un cubo para poder beber y administraba cuidadosamente cada sorbo para alargar sus reservas.

El tercer día creyó que su pesadilla había terminado al divisar un barco pesquero en el horizonte. Remó con todas sus fuerzas hacia él, pero el viento desvió su pequeña embarcación y el barco desapareció sin verlo.

Un avión cambió su destino

El octavo día escuchó el sonido de un avión sobrevolando la zona. "Pensé que podía ser mi salvación", recordó. La aeronave pertenecía a la Fuerza Aérea de Nueva Zelanda, que había iniciado su búsqueda. Tras localizarlo desde el aire, avisó a varios barcos pesqueros cercanos.

Poco después, un pesquero taiwanés llegó hasta su posición. Apiuta comenzó a silbar con todas sus fuerzas hasta que uno de los tripulantes lo escuchó y enfocó su embarcación con una linterna.

Ya a salvo, pudo ducharse, comer y realizar la llamada que más había esperado durante esos ocho días. La primera persona con la que habló fue su pareja. "Cariño, estoy bien", fueron sus primeras palabras. Tras ser trasladado a Nueva Zelanda, el pescador asegura que volverá a salir al mar, aunque con una importante lección aprendida. "No olvides tu linterna, tu chaleco salvavidas. No olvides el impermeable. Reza antes de ir a pescar", concluyó.

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Redactora en El HuffPost España, donde aborda actualidad y estilo de vida. Graduada en Periodismo por la Universidad CEU San Pablo, inició su carrera como becaria en este mismo medio, que ha sido su verdadera escuela. Madrileña con raíces manchegas, escribe sobre una amplia variedad de temas como: sociedad, cultura, viajes, salud y consumo. Siempre con el objetivo de informar, orientar y despertar la curiosidad del lector.

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