La bronca de un juzgado gallego al abogado que presentó un recurso hecho con IA: "Qué duda cabe, es un ejercicio de creatividad jurídica"
El abogado empleó presuntamente una IA para redactar un recurso y además de perderlo los jueces le van a investigar.
Muchos expertos dan por hecho que la IA ha llegado para quedarse. El problema es que en muchos ámbitos su uso no termina de regularse y la confianza que se deposita en esta tecnología es excesiva. Le sucede por ejemplo a los estudiantes universitarios: piensan que nadie se dará cuenta de que ese trabajo o ese TFG está hecho con IA y a menudo el resultado canta a los cuatro vientos, para hastío de los docentes.
Esto también sucede en la justicia española. El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) abrirá una pieza separada por "mala fe procesal" contra un abogado que presentó un recurso hecho con la inteligencia artificial. Pasó lo que pasa a menudo: el modelo alucinó a la hora de redactar y citar jurisprudencia, y el letrado no se detuvo ni un segundo para comprobarlo... con la consecuente bronca de los juzgadores.
El caso se refiere a un hombre al que se le diagnosticó un cáncer de pulmón cuando tenía 39 años. La Seguridad Social determinó que dicha enfermedad se derivaba de su puesto de trabajo en una fábrica de electrodos de grafito. La empresa recurrió y un juzgado de lo Social zanjó que se trataba de una enfermedad común porque el empleado había trabajado en el almacén (no en la fabricación) y llevaba casi 25 años fumando.
Es en ese momento cuando aparece el abogado-inteligencia artificial, que presenta un recurso que el TSXG ha tumbado ahora fulminantemente. El Tribunal Superior gallego dictamina que la enfermedad del trabajador es una enfermedad común, pero se detiene expresamente a comentar el recurso que interpuso su representante legal. Y lo hace con palabras cargadas de retranca.
"A lo largo de la sentencia hemos dejado constancia de múltiples citas espurias, resoluciones inexistentes, otras que no tienen que ver con lo discutido o directamente inventadas que se han detectado en el recurso de suplicación. Recurso que tiene una curiosa estructura en la manera de redactarse y que se corresponde, como es aventurado suponer, con el uso de la IA", desgranan los magistrados.
Una IA "del tipo generativa y de carácter gratuito, sin una verificación posterior para controlar las constantes alucinaciones ofrecidas", continúan los jueces Alejandro Gracia Lafaja y Pilar Carreira Vidal.
"Ello implica una falta de diligencia notoria en la actuación profesional, es obvio. La otra opción, que el letrado haya inventado directamente todas las citas falsas y haya tratado de defender su postura (y motivos) de una manera tan burda (y mendaz) comportaría un comportamiento que se deslizaría hacia otros campos, aparte de la censura moral, y que esta Sala quiere descartar de entrada", advierten.
De hecho, ambos jueces llegan a desgranar hasta 24 citas distintas que han resultado ser alucinaciones. "Todos los textos entrecomillados y las propias sentencias, atribuidas al Tribunal Supremo y a otros tribunales, hilvanan un discurso coherente y ponderado. Pero se hallan extramuros a lo que esta Sala ha conseguido verificar: son falsas". "Son 24 citsa las que se desgranan a lo largo del escrito y constituyen, ¡qué duda cabe!, un ejercicio de libérrima creatividad jurídica".
Entre las 24 citas aparecen supuestas sentencias invocadas por la IA que en realidad son autos o temas que no tienen nada que ver: por ejemplo, aparece una sentencia del Tribunal Constitucional que en realidad valora la impugnación de una medida del Parlament catalán, y otro fallo del Supremo citado en el recurso del letrado-IA es en realidad sobre cláusulas abusivas en hipotecas.
Bronca monumental: "Confiaba en que pasaría inadvertido"
Los propios jueces de la Sala de lo Social del Tribunal Superior de Xustiza gallego asumen que lo sucedido con este sorprendente recurso "no es algo insólito en la práctica forense en los últimos tiempos". De hecho, no es la primera vez que la justicia española se encuentra con algo de esta naturaleza. "Pero tales hallazgos, a juicio de la Sala, evidencian una conducta reveladora de una palmaria negligencia".
Una negligencia "de quien, tenido por experto en normas procesales y respetuoso con los principios deontológicos de su profesión, fio su trabajo (creemos) sin mayor revisión a lo que el algoritmo le propuso, omitiendo la diligencia de verificar la existencia de lo que citaba, confiando acaso en que la abundancia de referencias no solo pasaría inadvertida a este Tribunal, sino que infundiría autoridad a sus asertos". Vamos: el TSXG le suelta al letrado un "no te pensarías que no te íbamos a pillar" de manual.
Esta "presunta falta" no es "un mero desliz o error venial, como podría haber ocurrido en el caso de existir un par de incoherencias o invenciones". "Por su reiteración, esta falta merece ser depurada con la apertura de una pieza separada por mala fe procesal al letrado firmante del recurso". Por eso, la Sala de lo Social acuerda formar "una pieza separada a fin de depurar las responsabilidades en las que haya podido incurrir" el abogado.
Un profesional del derecho, al fin y al cabo, se juega mucho más que un cero en un examen.