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La horchata no se elabora solo con azúcar: desde ahora el BOE permite hacerla sin azúcar añadido y sin edulcorantes artificiales

La horchata no se elabora solo con azúcar: desde ahora el BOE permite hacerla sin azúcar añadido y sin edulcorantes artificiales

Continuará teniendo la misma denominación, aunque se modifiquen algunos aspectos de la bebida.

Dos vasos de horchata
Dos vasos de horchataGetty Images

La horchata ya no tiene por qué ser sinónimo de azúcar. Desde hoy, el BOE introduce un cambio que, aunque técnico, puede transformar la forma en la que se elabora —y se consume— una de las bebidas más emblemáticas del panorama alimentario español.

El nuevo real decreto modifica la reglamentación vigente desde 1988 para adaptarla a una realidad que lleva años imponiéndose en el mercado: la demanda de productos con menos azúcar.

Hasta ahora, la normativa establecía contenidos mínimos obligatorios de azúcares en función del tipo de horchata. Esto, en la práctica, hacía imposible comercializar horchata sin azúcar añadido bajo esa denominación legal. Desde hoy, eso cambia.

Fin del azúcar obligatorio

La modificación introduce una novedad clave: se permitirá elaborar horchata sin azúcares añadidos o con contenido reducido, siempre que se respeten ciertos parámetros técnicos.

Es decir:

  • La horchata podrá existir legalmente sin azúcar añadido
  • También podrá comercializarse con niveles modificados de azúcar
  • Y podrá incluir declaraciones nutricionales acordes (como "reducido en azúcar")

Este cambio responde directamente a una evolución evidente en los hábitos de consumo. En las últimas décadas, las recomendaciones sanitarias han insistido en la reducción de azúcares en la dieta, y el consumidor ha empezado a exigir alternativas más ligeras.

La normativa, simplemente, se ha actualizado a esa realidad. Pero sin edulcorante, ya que la reforma no abre la puerta a cualquier sustitución.

El mismo decreto introduce una limitación importante: no se podrán utilizar edulcorantes ni colorantes en la elaboración de la horchata regulada por esta norma. Esto marca una diferencia clara frente a otras bebidas vegetales o refrescantes. El objetivo es preservar la identidad del producto.

En otras palabras:

  • Se puede eliminar el azúcar
  • No se puede sustituir por edulcorantes artificiales
  • La horchata sin azúcar deberá seguir siendo horchata, no una bebida reformulada.

Una respuesta a nuevas tendencias

El texto del BOE reconoce explícitamente que han pasado más de 35 años desde la aprobación de la norma original. En ese tiempo han cambiado las recomendaciones nutricionales, han evolucionado los gustos del consumidor y ha crecido la demanda de productos menos dulces

La horchata, tradicionalmente asociada a un perfil gustativo muy azucarado, se encontraba en desventaja frente a otras alternativas más adaptadas a estas tendencias. Con esta modificación, se abre la puerta a nuevas formulaciones más alineadas con:

  • dietas bajas en azúcar
  • consumo funcional
  • preferencias más naturales

Qué seguirá siendo obligatorio

Eliminar el azúcar no significa desnaturalizar el producto. La norma mantiene requisitos técnicos para garantizar que la horchata conserve sus características esenciales. Por ejemplo, se fija un contenido mínimo de sólidos solubles (4,5 °Brix en los casos de reducción de azúcar), asegurando que: la bebida mantenga cuerpo, conserve su perfil organoléptico y no se diluya hasta parecer otra cosa

Es un equilibrio entre innovación y tradición.

Hasta ahora, cualquier intento de comercializar horchata sin azúcar obligaba a salir del marco normativo o a utilizar denominaciones alternativas.

Desde hoy, podrán:

  • innovar dentro de la categoría
  • lanzar versiones sin azúcar
  • sin recurrir a edulcorantes

Y todo ello sin perder la denominación de "horchata", que será más natural que nunca Sin embargo, paradójicamente, la nueva regulación no industrializa el producto: lo acerca más a su origen.

Históricamente, la horchata era una bebida donde el dulzor dependía más del equilibrio natural de la chufa que de añadidos externos. El BOE, en cierto modo, devuelve esa posibilidad al mercado. A partir de ahora, la horchata podrá ser menos dulce, más natural y más adaptable a los nuevos hábitos alimentarios