La imagen que indigna a Palma: ni 500 personas para la protesta contra la masificación, pero sí más de 3.000 para un concierto
La polémica que sacude Ses Voltes.
La polémica por el dispositivo policial desplegado durante la manifestación contra la masificación turística celebrada el pasado domingo en Palma continúa creciendo. Días después de la protesta, las imágenes de los conciertos del Atlàntida Mallorca Film Fest en Ses Voltes han reavivado el debate sobre los criterios aplicados para controlar el aforo del recinto.
La plataforma Menys Turisme, Més Vida, organizadora de la movilización, denuncia una "doble vara de medir" por parte de las autoridades. Su principal argumento es la diferencia entre las restricciones impuestas durante la lectura del manifiesto de la protesta y la gran afluencia permitida apenas tres días después durante los conciertos del festival.
El contraste ha provocado numerosas críticas en redes sociales y ha abierto un nuevo frente político, mientras continúan las peticiones para que se aclaren los criterios utilizados por la Policía Nacional y la Delegación del Gobierno durante la manifestación.
La comparación que ha avivado la polémica
La protesta del pasado 26 de julio concluyó con momentos de tensión cuando la Policía Nacional cerró el acceso a Ses Voltes alegando motivos de seguridad y control del aforo. Miles de personas permanecieron fuera del recinto y la lectura del manifiesto tuvo que trasladarse al Parc de la Mar. Posteriormente se produjeron cargas policiales que dejaron varios heridos y desencadenaron una fuerte controversia.
Sin embargo, apenas unos días después, el mismo espacio acogió varios conciertos del Atlàntida Mallorca Film Fest con una imagen muy diferente: Ses Voltes completamente llena de público. Según publicó ARA Balears, el festival contaba con una autorización para un aforo de hasta 3.500 personas y reunió alrededor de 3.200 asistentes durante una de las jornadas musicales.
Las fotografías comparativas difundidas por distintos medios y por la propia plataforma organizadora han alimentado la indignación y las críticas de vecinos y colectivos sociales, quienes consideran “difícil entender” por qué un mismo recinto podía albergar a miles de personas para un evento cultural y, en cambio, permanecer prácticamente vacío durante el final de una manifestación.
"No es una crítica al festival, sino a las decisiones"
Desde Menys Turisme, Més Vida insisten en que su denuncia no va dirigida contra el Atlàntida Mallorca Film Fest. Al contrario, agradecen la colaboración de la organización del certamen para facilitar que la protesta pudiera finalizar en Ses Voltes. Sus críticas se centran exclusivamente en las decisiones adoptadas por las autoridades y en los criterios de seguridad aplicados.
En sus publicaciones, la plataforma ironiza con que durante los conciertos no hubiera controles similares ni cordones policiales como los que impidieron el acceso de los manifestantes. Además, reclama explicaciones sobre por qué el aforo permitido parecía variar según el tipo de evento celebrado.
Por su parte, fuentes de la Delegación del Gobierno han señalado que las limitaciones durante la manifestación respondían a criterios policiales de seguridad, mientras que la Policía Nacional ha defendido que el objetivo era regular la entrada de personas de forma progresiva para evitar posibles avalanchas, sin pronunciarse sobre la diferencia entre los aforos autorizados.
Un debate que va más allá del aforo
La controversia llega después de una de las mayores manifestaciones celebradas en Mallorca contra la masificación turística. La Policía Nacional cifró la asistencia en unas 25.000 personas, mientras que los organizadores elevaron la participación hasta las 70.000.
La protesta reunió a más de un centenar de entidades sociales, vecinales, sindicales y ecologistas para reclamar un cambio en el modelo turístico de la isla y denunciar problemas como la crisis de la vivienda, la saturación de los servicios públicos y la pérdida de calidad de vida de los residentes.
Ahora, la comparación entre las imágenes de Ses Voltes durante la manifestación y las del Atlàntida Mallorca Film Fest ha añadido un nuevo elemento al debate. Para los organizadores, la cuestión ya no es únicamente el turismo o las cargas policiales, sino la actitud del Govern y las autoridades ante la utilización de un mismo espacio público por parte de los residentes.