La llamada del maquinista del tren de Iryo que precedió al accidente de Adamuz: "He sufrido un enganchón"
El conductor del convoy alertó al centro de mando de una anomalía en la vía de alta velocidad y reclamó, según la grabación, que se detuviera el tráfico “urgentemente”.

El maquinista del tren de Iryo que descarriló en Adamuz (Córdoba) este domingo por la tarde alertó al centro de mando de Atocha de que había sufrido “un enganchón” instantes antes de uno de los accidentes ferroviarios más graves en España. La advertencia figura en una grabación de las comunicaciones entre el conductor y el control de circulación, registrada a las 19:45 horas y extraída del sistema de registro del tren, a la que ha tenido acceso Cordópolis y cuyo contenido han confirmado fuentes cercanas a la investigación.
La secuencia de las llamadas muestra cómo el maquinista de Iryo contactó una primera vez con el centro de mando en la estación de Atocha para informar de que una anomalía técnica lo había dejado "bloqueado" en la vía, a la altura de Adamuz. En esa comunicación inicial explicó que había notado “un enganchón” y que necesitaba “reconocer” la situación del tren, lo que implicaba abandonar la cabina para comprobar los posibles daños. El tono de la conversación, sereno, indicaría que en ese momento el conductor de trenes no era aún consciente del descarrilamiento de tres vagones del convoy. Desde Madrid, por otro lado, se limitan a indicarle que procediese a la bajada de pantógrafos, el mecanismo que permite el suministro de electricidad desde la catenaria a la máquina, a lo que responde: “Más abajo no pueden estar”.
Pocos segundos después, en una segunda llamada, el maquinista informa ya de que tres vagones de su tren habían descarrilado y de que estos estaban invadiendo la vía contigua, por la que circulan los trenes en sentido contrario. “Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”, pidió al centro de control. Desde Atocha, no obstante, solo le responden que “no hay ningún tren llegando”, de acuerdo a la grabación difundida. En la misma comunicación, el conductor alerta también de que ha desarrollado un incendio en uno de los coches, por lo que reclama el envío urgente de los “bomberos y ambulancias" ya que había varios heridos entre los viajeros del transporte de alta velocidad.
Transcripción de la llamada
- Maquinista: “Hola Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz”.
- Centro de mando: “Me dicen por aquí que bajes pantógrafos”.
- Maquinista: “Más abajo no pueden estar”.
- Maquinista: “De hecho, tengo el tren bloqueado… ahora mismo”.
- Maquinista: “No… voy a necesitar reconocer”.
- Maquinista: “Comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua”.
- Maquinista: “Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”.
- Centro de mando: “No hay ningún tren llegando”.
- Maquinista: “Tengo incendio también… y heridos. Necesito bomberos y ambulancias”.
Un desfase de segundos
En ninguno de los audios el maquinista menciona la presencia de otro tren implicado en el siniestro. Tampoco desde el centro de mando de Atocha se advierte, en ese momento, de la circulación del Alvia de Renfe por la vía contraria. Sin embargo, el tren que cubría la ruta Madrid-Huelva ya había impactado contra los últimos vagones del Iryo y tres coches se precipitaron por un terraplén de unos cuatro metros de altura, segundos antes de que se produzca la respuesta, según la reconstrucción posterior de los hechos.
El tren de Iryo, que realizaba el trayecto Málaga-Madrid, descarriló en el kilómetro 318 de la línea de alta velocidad, cuando circulaba a unos 200 kilómetros por hora, por debajo del límite autorizado de 250 km/h para ese tramo recto del corredor que conecta Madrid con Sevilla. El choque con el Alvia de Renfe se produjo 20 segundos después. De acuerdo con el Ministerio de Transportes, el tramo del siniestro se había renovado prácticamente al completo entre 2021 y 2025.
La investigación que se ha abierto trata ahora de esclarecer qué provocó el “enganchón” que describe el maquinista en la primera llamada. Las hipótesis con las que se trabaja van desde un fallo del mismo convoy hasta una posible rotura de la vía o, incluso, que ambos factores hayan concurrido en el accidente. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) sitúa el punto del choque en el kilómetro 318,200, lo que indica que el Iryo recorrió varios cientos de metros fuera de la vía.
Agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil han revisado en los últimos días tanto la infraestructura como los vagones de los trenes implicados, con especial atención al coche número seis del Iryo, el primero que descarriló y considerado una pieza clave para determinar el origen del accidente. Mientras avanzan las diligencias, las grabaciones de las llamadas del maquinista se perfilan como elementos centrales para la reconstrucción, segundo a segundo, la cadena de fallos que desembocó en la tragedia.
El balance de las víctimas de Adamuz
El accidente ferroviario de Adamuz ha dejado hasta el momento 42 víctimas mortales, de las que 25 ya han sido identificadas, todas mediante huellas dactilares. Además, otras 37 siguen ingresadas, nueve en la UCI, mientras que los servicios sanitarios han atendido en total a 123 afectados, entre adultos y menores. Las autoridades mantienen abiertas otras 45 denuncias por desaparición, una cifra que previsiblemente se irá ajustando conforme avance el proceso de identificación de las víctimas.
Este martes, coincidiendo con la primera jornada de luto oficial, los Reyes han visitado la zona del siniestro, así como los centros hospitalarios en los que se atienden a los heridos. A las puertas del Hospital Reina Sofía, Felipe VI ha explicado que la visita tenía el objetivo de “apoyarles y darles cariño” desde “el máximo respeto”, además de trasladar "el cariño de todo el país” a las víctimas y a sus familias.