Lars se ha mudado a una autocaravana y sentencia: "Me siento muy bien y no me arrepiento ni un segundo"
Una nueva forma de vivir con todo tipo de comodidades.

Viajar sin horarios, sin reservas y con la casa siempre a cuestas se ha convertido en un sueño alcanzable para miles de personas. Las autocaravanas permiten recorrer el mundo a otro ritmo, detenerse cuando el paisaje lo merece y convertir cualquier lugar en hogar. En los últimos años, esta forma de viajar se ha ido transformando en una elección de vida: son muchos los que han decidido cambiar la vivienda tradicional por la carretera, impulsados por la búsqueda de libertad, sencillez y nuevas experiencias.
Uno de ellos es Lars-Johnny Johansson, un sueco que desde hace meses vive de forma permanente en su autocaravana después de décadas de vida en Lidingö y una infancia en Ulås, en los alrededores de Värnamo. Su caso se enmarca en una tendencia en alza que se debe al auge del mercado de la vivienda, el cual ha convertido a las casas sobre ruedas en una opción asequible cada vez más habitual.
La decisión no fue caprichosa. Tras años aferrado a las motos y la naturaleza, un incendio en la casita Attefallshus en la que vivió alquilado terminó por precipitar el cambio de hogar. Johansson cuenta que, después de vivir un tiempo de alquiler en viviendas de vecinos y de darle vueltas al proyecto durante años, encontró la autocaravana en la concesión de Värnamo y decidió dar el salto: hoy la utiliza como residencia fija entre las semanas de trabajo y los fines de semana de ruta por Estocolmo o viajes largos hacia Norrland y Småland.

Lo mejor: la sensación de libertad
La autocaravana tiene todo tipo de comodidades: “calefacción por suelo radiante, aire acondicionado, cocina con horno, nevera, baño con ducha y paneles solares en el techo”, cuenta Lars en declaraciones recogidas por Värnamo Nyheter. Todo lo necesario para una vida ambulante que no supone pérdida sino una ganancia en libertad. Para el hombre, lo esencial es poder detenerse ante una buena vista, estirar las piernas y volver a la carretera cuando le apetece.
En la entrevista con el periódico sueco de la región de Värnamo se le preguntó si echaba de menos la estabilidad de una casa convencional y su respuesta fue clara: “Me siento muy bien y no me arrepiento ni un segundo”. Lejos de cualquier duda, Lars explicó que la autocaravana le ha dado una sensación de libertad y tranquilidad que nunca había experimentado antes, así como una forma de vivir más sencilla y conectada con su entorno.
Los vendedores y varios analistas consultados por el medio SVT Nyheter apuntan a cifras que confirman la tendencia: el número de autocaravanas y campers registradas ha crecido de forma notable en el último año, impulsado por quienes buscan experiencias, movilidad y menor dependencia de una vivienda tradicional. Con esa ola de fondo, historias como la de Lars pasan de ser excepcionales a representar una alternativa viable para cada vez más gente.
