William Shakespeare, sobre estancarse en en el dolor: "Llorar por las desgracias del pasado es la forma más segura de atraer otras nuevas"
Permitir que el dolor del pasado domine nuestra mente provoca consecuencias negativas tangibles en el presente y, sobre todo, en el futuro.

Resiliencia, aceptación y actitud proactiva ante la adversidad. El duelo excesivo por lo que ya ha pasado no solo es inútil, sino que puede llegar a ser perjudicial. El escritor inglés William Shakespeare (1564-1616), considerado uno de los más importantes en la literatura universal, advierte del peligro de la inacción y la melancolía.
Esta paráfrasis expresa la idea central de su obra teatral Otelo, en el que en el Acto I, Escena 3, el Duque de Venecia pronuncia esta frase para aconsejar a Brabancio, quien está afligido porque su hija se ha casado secretamente con Otelo, algo que considera como una gran desgracia.
De esta forma, el Duque le aconseja que acepte lo sucedido y que siga adelante. Es una reflexión que puede incluso perdurar hasta nuestra actualidad, que defiende lo que sería "dejar las desgracias atrás" o si no, generarán nuevas en el futuro.
Sin aceptar el pasado, no hay futuro
La frase que emplea Shakespeare en su obra presenta un aforismo sobre la resiliencia y aceptación del pasado, de los lamentos, para poder seguir adelante en el presente y tener un mejor futuro.
- El peligro de la inacción y la melancolía: El dramaturgo sugiere que un dueño excesivo y, sobre todo, improductivo, por lo que ha pasado no solo es inútil, sino también perjudicial. Estancarse en el dolor y la autocompasión impide ver las oportunidades presentes, volviendo débil al ser humano para enfrentar el futuro.
- Una profecía autocumplida: Si uno se centra en las desgracias pasadas, la persona en cuestión pude terminar descuidando su presente, tomando malas decisiones o perder la motivación. Es precisamente esta falta de atención y energía para el futuro la que puede, de forma paradójica, crear nuevos problemas.
Cómo superar el dolor del pasado
Shakespeare plantea su propia respuesta a través del mismo Duque, quien aconseja sobre cómo mitigar el dolor del pasado y olvidarse de él para seguir adelante.
- Aceptar para superar: Según el Duque, la mejor manera de mitigar el dolor es aceptar la realidad de la pérdida o de la desgracia. Eso no significa que se apruebe, sino que se reconozca los hechos para poder avanzar.
- El enfoque pragmático: La reflexión es una clara llamada al pragmatismo, en el que en lugar de lamentarse por lo que no se puede cambiar, es considerado más sabio y, sobre todo, constructivo, enfocar la energía en prevenir los futuros problemas, aprovechando de esta manera las actuales circunstancias.
Controlar los pensamientos y las emociones
Shakespeare resalta la importancia de controlar los pensamientos y emociones propios. Por ello, permitir que el dolor del pasado domine la mente del ser humano es una elección con consecuencias negativas que son tangibles tanto en el presente como, algún día, en el futuro.
Se trata de una lección atemporal, porque sirve para cualquier momento de la vida, a pesar de haber pasado ya varios siglos, sobre la importancia de vivir en el presente, aprender del pasado y no permitir que las heridas que no estén curadas dicten el futuro.
