Sorian, auxiliar de vuelo, recoge los restos de comida de los pasajeros para dársela a perros callejeros: "Siempre recibí apoyo de mis compañeros"
Un gesto solidario que ha despertado simpatías entre la tripulación.

Las anécdotas o los consejos de las azafatas suelen estar relacionadas con los pasajeros, los momentos del embarque, el sentarse en los asientos y, en ocasiones, sobre la comida que se sirve durante el trayecto. Es precisamente en cuestiones culinarias en las que repara la historia de Sorian Pacheco, pero poco o nada tiene que ver acerca de la calidad de los alimentos o cómo están cocinados.
Esta auxiliar de vuelo venezolana, amante de los animales, se dedica a recoger la comida que les sobra a los viajeros para después dársela a los perros callejeros una vez aterriza en el destino, recoge el medio El Espectador.
"¿Siempre me preguntan qué hago con la comida que sobra de los aviones?", comienza relatando y explica que la va recopilando y almacenándola para entregársela a los perros que se encuentran en situación de calle. El gesto, solidario, ha conmocionado a las redes.
Sus compañeros se unen a la iniciativa
Con su idea, los aviones en los que vuela Sorian se cargan con maletas, demás enseres personas de los pasajeros, pero también, más si cabe, de solidaridad y ayuda animal.
Sostiene que desde que empezó a hacer esto, sus compañeros lo vieron con buenos de ojos. De hecho más de uno se ha unido: "Siempre recibí apoyo de mis compañeritos de trabajo que iban conmigo a alimentarlos y de amigos que apoyaron muchísimo", relata.
El gesto va más allá de darles la sobras de comida. Su amor hacia los animales hace que esta entrega de alimentos venga acompañada de caricias y demás mimos para generar ciertos vínculos y, aunque sea por un rato, los perros se sientan acompañados.
Dar comida a perros callejeros en España
En España, en lo que respecta a la ley, no prohíbe dar de comer a animales callejeros, sino que son las ordenanzas municipales las que determinan si se puede realizar esta práctica.
De este modo, en Madrid, el artículo 11 de la Ordenanza Reguladora de la Tenencia y Protección de Animales determina que "por razones de salud pública y protección al medio ambiente urbano, se prohíbe el suministro de alimentos a animales vagabundos o abandonados, así como a cualquier otro cuando de ello puedan derivarse molestias, daños o focos de insalubridad".
En Barcelona, el artículo 27 de la Ordenança sobre la Protecció, la Tinença i la Venda d'Animals, del 15 de septiembre de 2014, que "de acuerdo con las necesidades sanitarias, el equilibrio zoológico y la variación de los factores que afecten a la dinámica poblacional, siempre que no se ponga en peligro su bienestar y se establezcan planes de actuación para la gestión proteccionista de sus poblaciones, el alcalde, una vez consultado el Consejo Municipal de Convivencia, Defensa y Protección de los Animales, ha establecer qué animales y en qué circunstancias no pueden ser alimentados por los ciudadanos en el espacio público. En todo caso siempre debe cumplirse con la obligación de evitar ensuciar los espacios públicos".
