Laura, profesora interina en Madrid: "Hasta agosto no sabes dónde trabajarás y solo encuentras pisos de 30 metros por 1.000 euros"
Una profesora interina habla con El HuffPost y cuenta las dificultades a las que se enfrenta para alquilar una vivienda.
La crisis de la vivienda se ha convertido en un calvario para la mayoría de los trabajadores. Los precios del alquiler son inalcanzables para muchos bolsillos y pocos sueñan con poder adquirir su propio inmueble. Aunque se trata de un fenómeno generalizado, en ciertos casos llega a complicarse aún más. Un ejemplo es el de los docentes interinos.
Estos profesores se enfrentan a una dificultad extra: no saber dónde vas a trabajar dentro de unos meses. La incertidumbre es máxima, pueden acabar en un centro que se encuentre a un buen puñado de kilómetros de su residencia actual, incluso en otro municipio.
"Es un problema, te lo dicen en agosto, la gente aprovecha para subir el alquiler y es imposible conseguir nada", asegura a El HuffPost Laura (nombre ficticio para preservar su anonimato), profesora interina en la Comunidad de Madrid.
Al igual que otros trabajadores, Laura ha sufrido el aumento de precios de la vivienda en la capital. Cuenta también con la desventaja de trabajar a media jornada, y esto supone que las agencias inmobiliarias no la consideren un perfil solvente. Ella afirma, eso sí, que podría abonar la mensualidad.
Madrid es la ciudad más cara para alquilar
El coste del alquiler en Madrid ha subido un 8,6% en el último año, según datos de Idealista. En estos momentos es la ciudad española más cara para alquilar una vivienda. El precio es de 23,3 euros por metro cuadrado. Supera a Barcelona, que se sitúa en el segundo puesto con 22 euros por metro cuadrado.
Analizando el período 2015-2024, el aumento es del 22,6%. Así lo indican los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).
"Los precios están imposibles, hablamos de 1.000 euros por pisos de 35 o 40 metros cuadrados", resume Laura, que llegó a ver el anuncio de una vivienda de 29 metros cuadrados por 800 euros.
En estas circunstancias, compartir piso para ahorrar gastos se hace inimaginable. "¿Convivir con alguien en 40 metros? Sea o no alguien que conozcas es complicado", se queja.
Y no solo precios... los requisitos de las inmobiliarias son otra barrera
Tener que pagar mensualidades de, como mínimo, 900 o 1.000 euros, impide que buena parte de los trabajadores accedan al mercado de alquiler. Y no es la única traba. Las agencias inmobiliarias imponen unas exigencias que no todos llegan a cumplir.
Una de las quejas más recurrentes de los inquilinos es que las agencias sigan pidiendo 3 meses de adelanto: el mes en curso, la fianza y los honorarios. La Ley de Vivienda prohíbe que este último gasto se cobre a los inquilinos, pero no es extraño que las inmobiliarias lo acaben exigiendo con otro concepto para así esquivar la normativa.
"Tienes que pagar hasta 3 y 4 mensualidades dependiendo del sitio", expone Laura. "Al final tú no estas contratando a la agencia, es el propietario, no debe pagarlo el inquilino", añade.
Al desempeñar su labor a media jornada, esta profesora se da de bruces con otro inconveniente: no cumple los requisitos del seguro de impago. Este obliga a que el alquiler, en general, se lleve como máximo un 30% de la nómina. "Aunque trabaje a media jornada puedo asumir la mensualidad, el problema es que no llego a los requisitos de la agencia de que el alquiler sea de un porcentaje concreto de mi nómina", detalla.
Además, critica que las inmobiliarias no consideren que lleva cinco años trabajando como interina, y que esta experiencia le permite encontrar un nuevo destino al poco de finalizar cada curso o sustitución: "Les da igual, ellos solo ven que tu contrato acaba en agosto".
¿Y si buscase otro trabajo a media jornada? ¿Podría alquilar?
Con una plaza a jornada completa u otro empleo que complementase el actual, sería probable que la situación de Laura mejorase. Sin embargo, no es tan sencillo como pueda parecer. Existe un régimen de incompatibilidad que impide a los docentes de la enseñanza pública (y al resto de funcionarios) ejercer otro trabajo sin permiso de la administración. Y que te lo concedan no es tarea fácil.
Incluso si solicitas trabajar en un horario que no interfiera con las clases, "nunca te dejan", según confirma la profesora. "Solo compatibilizan las actividades extraescolares porque es algo relacionado con la educación, pero si quieres recurrir a otro tipo de empleo no puedes ni decirlo", explica.
Teniendo en cuenta aspectos como la incertidumbre, la movilidad geográfica o los sueldos bajos si trabajas a media jornada, no es de extrañar que haya profesores compartiendo pisos o incluso viviendo con sus padres, aún habiendo conseguido plaza como funcionarios de carrera.
Por último, Laura quiere recordar la importancia de tener coche cuando eres interino. Se trata de una herramienta imprescindible si debes desplazarte de un municipio a otro, pues hay destinos a los que no llega el transporte público o lo hace de manera precaria. El problema, según relata a El HuffPost, es que "primero necesitas un piso en el que vivir, porque si no sigues estando apañado".
Este artículo forma parte de un serial sobre la situación de los docentes y otros trabajadores públicos ante el acceso a la vivienda. Si te encuentras en una circunstancia similar y quieres contarlo, puedes escribir a efernandezdo@huffpost.es.