Lauren lleva una década en España, vuelve a California de vacaciones y su sentencia es dura: "La vida allí está ligada al coche, es cara y apresurada: parece que nadie tiene tiempo para nada"
La mujer estadounidense habla sobre el "choque cultural inverso" que siente a la hora de visitar su ciudad natal, San Francisco.
Visitar tu país, sobre todo tu ciudad natal, siendo inmigrante en otro país, suele asociarse con diversos sentimientos como la emoción, la felicidad y la nostalgia. Precisamente este último estado anímico se expresa comúnmente cuando la persona está próxima a volver a su país de residencia, un momento triste en el cual muchos desearían quedarse en su tierra patria.
Sin embargo, hay personas que se adaptan muy bien socioculturalmente al ambiente que integran y no extrañan volver a vivir en su ciudad de origen.
Es el caso de Lauren, una californiana que lleva más de diez años viviendo en España y que, a través de una entrevista con Business Insider, habla sobre el "choque cultural inverso" que experimenta cuando viaja a la ciudad que la vio crecer, San Francisco.
Choque cultural inverso
"Siempre me emociona volver a casa para visitar a familiares y amigos en la Bahía de San Francisco y pasar tiempo en un lugar tan familiar, suelo visitarlos una vez al año", asegura la mujer norteamericana.
Lauren explica que, cuando viaja de visita, la primera semana empieza a visualizar cómo sería su vida si se establece de nuevo en su ciudad natal. No obstante, unas cuantas semanas después la realidad se impone. "La vida allí está ligada al coche, es cara y apresurada: parece que nadie tiene tiempo para nada", afirma ella.
"La verdad es que varios aspectos de la vida estadounidense se me hacen más difíciles de adaptar cuanto más tiempo estoy fuera. Experimento un choque cultural inverso cuando visito el país", enfatiza.
Por qué es feliz viviendo en España
Loren no oculta lo feliz que se siente viviendo en nuestro país, destacando la facilidad de transporte, su encanto con el idioma y las costumbres de la sociedad española. "Recuerdo que soy feliz donde vivo, navegando por diferentes costumbres culturales y hablando español todos los días", complementa la mujer.
"Me encanta que donde vivo, en España, puedo salir de mi casa e ir al supermercado, a la cafetería, al bar o al restaurante, o tomar el transporte público", concluye Loren.