Lleva cinco años de camarera y tiene claro quién es el peor cliente: no es el influencer, es el que le pidió que recogiera la caca del perro de su mesa
Tiene clara su clasificación y cuáles son los tres perfiles de personas más problemáticos y maleducados.

En los últimos meses, los creadores de contenido se han convertido en el blanco de muchas críticas dentro del mundo de la restauración. Hay quien sostiene que grabar platos o hacer fotos en la mesa está arruinando la experiencia gastronómica.
Algunos incluso culpan a redes como TikTok de deteriorar el ambiente en restaurantes, y voces influyentes del sector —como el empresario Jeremy King, vinculado a locales icónicos de Londres— han llegado a afirmar que su presencia incomoda al "cliente real".
Pero desde el otro lado de la barra, la percepción puede ser muy distinta. Tras más de cinco años trabajando como camarera, la autora de este testimonio lo tiene claro: los influencers están lejos de ser los peores clientes. De hecho, ni siquiera entrarían en el podio.
El verdadero ranking de clientes difíciles
Trabajar en hostelería implica tratar con todo tipo de personas. La mayoría son educadas, pero siempre hay excepciones. Y, según su experiencia, los perfiles más complicados poco tienen que ver con alguien que simplemente saca el móvil para grabar su comida.
Estos son los que realmente ponen a prueba la paciencia del personal:
1. Los arrogantes: los define como los más habituales. No siempre gritan ni montan escenas, pero transmiten una sensación constante de superioridad. Y lo ilustra al asegurar que son aquellos incapaces de decir "por favor" o "gracias", o aquellos que actúan como si fuera invisible. Según relata, en una ocasión, una mujer que iba acompañada por su perro, le dijo que limpiara los excrementos del can, que los había dejado al lado de la mesa.
2. Los teletrabajadores de cafetería: Cada vez son más comunes, Llegan con la intención de convertir el restaurante en una oficina improvisada. Y según su experiencia suelen llegar pedir un solo café, ocupar la mesa durante horas y mantener reuniones por videollamada.
3. Los que chasquean los dedos: en tercer lugar se encontrarían estas personas, tan incómodas en cualquier aspecto, pero especialmente en el sector de la restauración. Según relata, este tipo de cliente trata de llamar la atención con chasquidos, silbidos o golpes en la mesa, lo que resulta especialmente incómodo, molesto e irrespetuoso.
En esta lista aún quedan perfiles de lo más irreverentes y personas que no se preocupan por tratar con respeto a los camareros. Aquí tendríamos, según explica esta profesional a los que creen que "todo vale", caracterizados por, entre otras cosas, cambiarse de mesa sin permiso, traer comida del exterior cuando no está permitido o colarse en zonas exclusivas para trabajadores o directamente privadas.
En antepenúltimo lugar estarían los 'quejicas' crónicos, que protestan por cualquier cosa que, describe "es imposible de controlar": el precio de los platos, el ruido de la calle o los llantos de un bebé.
Y por último, y como no podía ser de otra manera, están los que se van sin pagar, los que realizan los famosos "simpa". Estos los considera como casos extremos, ya que se trata de la mayor falta de respeto y de educación que se puede encontrar. Y asegura que, aunque parezca increíble o extraño, sucede con mucha más frecuencia de la que la gente se piensa.
Con todos estos perfiles de personas, cabe esperar que para esta camarera, los influencers no sean, ni de lejos, la personas más molestas en una mesa de bar o restaurante siempre que actúen con educación y respeto.
