Los eclipses que cambiaron la historia: del experimento de Einstein al miedo de antiguas civilizaciones
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Los eclipses que cambiaron la historia: del experimento de Einstein al miedo de antiguas civilizaciones

Durante miles de años, los eclipses provocaron guerras, inspiraron leyendas y cambiaron la forma en que la humanidad entendía el universo.

La relación de un eclipse del Sol con dos figuras históricas como Cristóbal Colón y Albert Einstein fue muy distinta, aunque ambas basadas en la ciencia.GETYY

No queda nada para el eclipse total de sol que se verá en buena parte de España al 100%, algo que no ocurría desde 1905. Desde entonces ha habido varios en el mundo, no digamos antes de esa fecha, así que es un momento perfecto para rememorar los que más marcaron la historia. 

Cada vez que el Sol desaparece en pleno día, la reacción humana suele ser la misma. Se hace el silencio. La temperatura baja varios grados, los animales modifican su comportamiento y millones de personas levantan la vista al cielo con una mezcla de fascinación y respeto.

Hoy sabemos que un eclipse solar es un fenómeno perfectamente explicable: la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol y proyecta su sombra sobre una pequeña parte del planeta. Sin embargo, durante miles de años fue interpretado como un mensaje divino, un presagio de guerras, hambrunas o el fin de una dinastía.

Paradójicamente, esos mismos eclipses que sembraron el miedo entre antiguas civilizaciones también terminaron impulsando algunos de los mayores avances científicos de la historia

Ninguno fue tan decisivo como el de 29 de mayo de 1919, cuando un grupo de astrónomos consiguió demostrar que Albert Einstein tenía razón y cambió para siempre nuestra forma de entender el universo. Pero vamos a ver más ejemplos. 

El eclipse que convirtió a Einstein en una celebridad mundial

Hasta 1919, Albert Einstein era un físico brillante conocido sobre todo dentro del mundo académico. Había publicado en 1915 su teoría de la relatividad general, una idea revolucionaria que afirmaba que la gravedad no era una fuerza invisible que atraía los objetos, sino la consecuencia de la curvatura del espacio-tiempo provocada por la masa.

Era una teoría elegante, pero necesitaba una prueba experimental. La oportunidad llegó con un eclipse total de sol. Durante unos minutos, la Luna ocultaría completamente el disco solar y permitiría fotografiar estrellas situadas muy cerca del Sol, algo imposible en condiciones normales por el intenso brillo solar.

El astrónomo británico Arthur Eddington organizó dos expediciones, una a la isla africana de Príncipe y otra a Sobral, en Brasil. Su objetivo era medir si la gravedad del Sol desviaba la luz de esas estrellas exactamente como había predicho Einstein. Eureka. Los resultados confirmaron la predicción.

El anuncio realizado meses después en Londres dio la vuelta al mundo. Los periódicos titularon que una nueva teoría había reemplazado a la física de Newton y Einstein pasó prácticamente de la noche a la mañana a convertirse en el científico más famoso del planeta.

Aquella observación sigue siendo uno de los experimentos más célebres de toda la historia de la ciencia.

  El eclipse total de 1919 permitió comprobar una de las predicciones más revolucionarias de Albert Einstein y marcó un antes y un después en la historia de la ciencia.ullstein bild via Getty Images

Cuando un eclipse detuvo una guerra

Muchos siglos antes, un eclipse también habría cambiado el rumbo de un conflicto. Según el historiador griego Heródoto, un eclipse solar ocurrido el 28 de mayo de 585 a. C. sorprendió en plena batalla a medos y lidios. Ambas tropas interpretaron que aquel oscurecimiento repentino era una señal divina y decidieron poner fin a la guerra firmando la paz.

La tradición atribuye la predicción del eclipse al filósofo Tales de Mileto, considerado uno de los padres del pensamiento científico.

Sin embargo, los especialistas actuales piden cautela. La existencia del eclipse está confirmada por los cálculos astronómicos, pero sigue existiendo debate sobre si Tales realmente fue capaz de predecirlo con la precisión que relata Heródoto o si esa parte de la historia fue engrandecida posteriormente.

Reyes, emperadores y civilizaciones que temían al cielo

Mucho antes de que existieran telescopios, los eclipses estaban rodeados de explicaciones sobrenaturales. En la antigua China se creía que un dragón devoraba el Sol y la población hacía sonar tambores para espantar a la criatura. En diferentes culturas americanas aparecían jaguares, serpientes o monstruos celestes con la misma misión simbólica.

Los romanos tampoco escaparon a estas creencias. Numerosos cronistas asociaban los eclipses con la muerte de emperadores o con grandes desgracias nacionales. En las crónicas medievales europeas también aparecen vinculados a epidemias, invasiones y derrotas militares.

Hoy sabemos que esos vínculos eran fruto de la interpretación humana. Pero durante siglos resultaron decisivos para influir en decisiones políticas, religiosas e incluso militares.

Cristóbal Colón utilizó un eclipse para salvar su expedición

No todos aprovecharon el miedo a los eclipses por motivos religiosos. En 1504, durante su cuarto viaje a América, Cristóbal Colón quedó atrapado en Jamaica después de que sus barcos quedaran inutilizados. Las relaciones con la población indígena se deterioraban y los suministros comenzaban a escasear.

Colón consultó un almanaque astronómico que anunciaba un eclipse lunar para el 29 de febrero de ese año.

Cuando llegó la fecha, advirtió a los líderes indígenas de que su dios haría desaparecer la Luna si seguían negándoles alimentos. El eclipse ocurrió exactamente como estaba previsto y el efecto fue inmediato. Asustados, los indígenas accedieron a seguir abasteciendo a la expedición hasta la llegada del rescate.

Es uno de los ejemplos más conocidos de cómo el conocimiento astronómico podía convertirse en una poderosa herramienta política y forma de manipulación, usando la ciencia como magia ante otra cultura que no alcanza ese nivel. 

  Colón usó su conocimiento astronómico para conseguir de los indígenas alimentos y víveres, sabedor de que su anuncio de eclipse era para ellos un prodigio.Universal Images Group via Getty

Los eclipses siguen siendo un laboratorio para la ciencia

Aunque hoy ya no sirven para confirmar teorías revolucionarias como ocurrió con Einstein, los eclipses continúan siendo acontecimientos científicos de enorme valor.

Durante los pocos minutos de totalidad, los investigadores pueden observar directamente la corona solar, la capa más externa de la atmósfera del Sol, estudiar el origen del viento solar o analizar fenómenos relacionados con el clima espacial que pueden afectar a satélites, redes eléctricas y sistemas GPS.

Del miedo al conocimiento

Pocas veces un fenómeno natural ha cambiado tanto de significado. Para nuestros antepasados era una advertencia de los dioses. Para reyes y generales podía significar una victoria o una derrota. Para Cristóbal Colón fue una herramienta diplomática. Y para Einstein se convirtió en la prueba definitiva de que el universo funcionaba de una manera mucho más extraña de lo que Newton había imaginado.

Cada eclipse dura apenas unos minutos. Sin embargo, algunos de ellos han dejado una huella que permanece siglos después. Quizá esa sea la mayor paradoja de estos espectáculos celestes: mientras el Sol desaparece durante un instante, nuestra comprensión del universo suele dar un paso hacia adelante.

En nuestro caso, en una sociedad y época alejada mayoritariamente de supersticiones, guerra o augurios, queda disfrutar del eclipse con la debida protección, aunque si piensas que será el último que podrás ver, que sepas que para el siguiente eclipse total tendrás que esperar menos de un año: para el 2 de agosto de 2027, en este caso con el 100% visible en el extremo sur de Andalucía, Ceuta y Melilla. Y sí, ya el siguiente total no "volverá" a España hasta 2053

Hemos hablado del pasado, terminamos con el futuro. Disfruta del presente este 12 de agosto de 2026. 

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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