"Los niños preguntan cuánto van a ganar y las niñas, qué pueden aportar": por qué solo el 20% en ingeniería son mujeres
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"Los niños preguntan cuánto van a ganar y las niñas, qué pueden aportar": por qué solo el 20% en ingeniería son mujeres

Las creadoras del proyecto 'Una ingeniera en cada cole' analizan cómo los estereotipos sociales siguen alejando a las alumnas de las carreras técnicas.

Mujer en computadora.

Históricamente, el mercado laboral ha estado marcado por una profunda segregación ocupacional basada en el género. Durante décadas, esta división ha empujado a las mujeres hacia roles orientados a los cuidados y los servicios (feminizando sectores como la enfermería, la educación o las tareas administrativas), mientras que los hombres han acaparado las labores más técnicas e industriales.

Aunque es cierto que, con el paso del tiempo, esta barrera se ha ido diluyendo progresivamente, todavía existen ciertos sectores donde la presencia masculina sigue siendo abrumadora. El ejemplo más claro y sangrante de esta desigualdad es la ingeniería: según los datos del Observatorio de la Mujer Ingeniera, a día de hoy solo el 20% de los estudiantes de esta rama son mujeres.

Para intentar revertir esta alarmante estadística, Ana García Armada y Lianet Menéndez, ambas ingenieras, han impulsado el proyecto 'Una ingeniera en cada cole'. A través de talleres en centros de educación primaria, buscan despertar vocaciones y animar a las niñas a decantarse por carreras de ciencia y tecnología (STEM). En una reciente entrevista en el programa de radio El Faro de la Cadena SER, ambas profesionales han profundizado en la raíz de este problema estructural.

El peso de los estereotipos: la timidez aprendida

García explica cómo la sociedad va moldeando y condicionando a los menores desde la infancia en función de su género. Esta presión invisible hace que, a medida que las niñas van creciendo, empiecen a autolimitarse y a descartar el estudio de la ingeniería por no encajar en el "molde" establecido.

“Es verdad que cuando avanzamos un poquito en edad, como que empieza a ser que ya solo preguntan los chicos. Ellas como que se sienten más tímidas; es algo que hemos aprendido socialmente”, comenta la ingeniera, subrayando que existe una clarísima falta de referentes y de respaldo social para aquellas alumnas a las que les llama la atención esta profesión.

La vocación de servicio frente al futuro sueldo

Otro de los grandes choques que se encuentran en las aulas es la forma en la que los menores perciben el mercado laboral. Durante sus charlas, García y Menéndez se esfuerzan por acercar la realidad de su trabajo a los más pequeños: “Nosotras les explicamos a los niños y niñas que la ingeniería resuelve los problemas y nos ayuda a tener una vida mejor”, declara. 

Sin embargo, al abrir el turno de preguntas, las reacciones exponen aún una brecha educacional. Ambas ingenieras han identificado que las alumnas muestran una vocación muchísimo más servicial y empática que sus compañeros, quienes suelen priorizar el aspecto económico de la profesión.

Mientras que los niños levantan la mano para preguntar por el sueldo y los beneficios monetarios del sector, las inquietudes de ellas son muy distintas. “Las niñas tienen ese afán, que me parece importantísimo, de ayudar”, concluye García. 

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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