Maria, última quesera artesana de un alto valle de los Picos de Europa: "Antes subían todos con sus animales; ahora solo quedo yo"
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Maria, última quesera artesana de un alto valle de los Picos de Europa: "Antes subían todos con sus animales; ahora solo quedo yo"

A sus 85 años, sigue elaborando queso de forma tradicional en una pequeña cabaña de montaña. Su historia simboliza la resistencia de una cultura ganadera que desaparece lentamente en uno de los rincones más espectaculares de España.

Quesero colocando un quesoZero Creatives GmbH

En una pequeña cabaña de piedra situada junto al lago Ercina, en pleno corazón de los Picos de Europa, María sigue haciendo cada verano lo mismo que lleva haciendo prácticamente toda su vida.

Sentada en un viejo taburete de ordeño, rodeada de ruedas de queso y utensilios heredados de generaciones anteriores, recibe a senderistas y montañeros que se sorprenden al descubrir que todavía queda alguien elaborando queso de manera completamente artesanal en aquellas alturas.

Pero su historia es también la de un mundo que se desvanece.

"Mi abuelo construyó esta cabaña en 1944, cuando yo tenía tres años", cuenta María al periodista Kevin Rushby en un reportaje publicado por The Guardian. "Todo el mundo subía aquí en verano con sus animales. Ahora solo quedo yo".

Una tradición que se apaga

Durante siglos, los pastos de altura de los Picos de Europa fueron escenario de una intensa actividad ganadera.

Cada verano, familias enteras ascendían a las montañas con vacas, ovejas y cabras para aprovechar los pastos de la temporada. Aquella forma de vida moldeó el paisaje, la gastronomía y la cultura de una de las cordilleras más singulares de España.

Hoy apenas quedan vestigios de aquel mundo.

María es una de las últimas representantes de esa tradición. En su pequeña quesería continúa elaborando queso siguiendo las técnicas tradicionales de la zona, que combinan leche de vaca, oveja y cabra para obtener uno de los productos más característicos de los Picos.

En las paredes todavía cuelgan cuernos para beber y antiguos utensilios familiares que recuerdan una época en la que la montaña estaba mucho más habitada.

El valor de una vida ligada a la montaña

La historia de María aparece en un reportaje dedicado a recorrer los Picos de Europa, un territorio de cumbres que superan los 2.500 metros, profundas gargantas, refugios de montaña y una biodiversidad única.

Sin embargo, entre paisajes espectaculares y rutas de senderismo, es la figura de esta quesera la que acaba captando gran parte de la atención. Su presencia representa algo cada vez más escaso: la supervivencia de una cultura ligada directamente al territorio.

Mientras buena parte de las zonas rurales españolas lucha contra el envejecimiento y la despoblación, historias como la de María muestran hasta qué punto determinadas tradiciones dependen ya de muy pocas personas.

Una esperanza para el futuro

A pesar de todo, María no ha perdido el optimismo. Durante años temió que la tradición familiar desapareciera con ella, pero ahora cree que todavía puede haber continuidad. "Pensaba que esta tradición podía morir, pero mi hijo está interesado, así que hay esperanza", explica.

En una época en la que muchos viajeros buscan experiencias auténticas lejos del turismo masificado, la pequeña cabaña de María se ha convertido en algo más que una quesería.

Es un testimonio vivo de la historia de los Picos de Europa y de una forma de vida que resiste, casi contra todo pronóstico, entre montañas, pastos y viejas recetas transmitidas de generación en generación.

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Creo que soy periodista desde que nací, o eso dice mi madre. Desde ese momento hasta ahora han pasado muchas cosas. Soy de Azuébar, un pueblecito de apenas 300 personas del interior de Castellón y, aunque estudié, entre en mi querida ‘terreta’ (Grado en Periodismo por la Universitat Jaume I) y Salamanca (Máster en Comunicación e Información Deportiva por la Universidad Pontificia de Salamanca), aprendí la profesión en la Agencia EFE, donde cubrí los Juegos de Río 2016, los de Tokio 2020, los de París 2024, así como también los Juegos Olímpicos de Invierno de Pieongchang 2018 y de Pekín 2022. Además, cubrí los Mundiales de fútbol de Rusia 2018 y Qatar 2022.

 

Por otra parte, abrí una extensa etapa como autónomo en la que he colaborado con ‘El Independiente’, el ‘Playas de Castellón, la ‘Revista Volata’, ‘Súper Deporte’, ‘Yo Soy Noticia’ o ‘Ciclo 21’, antes de aterrizar en el Huffington Post. 

 

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