Mariane, 26 años, compra un castillo abandonado por 870.000 euros con su abuela, de 81: "Tuvimos que esperar 9 meses para recibir las llaves"
Cuenta con un total de ocho hectáreas de historia
Un sueño compartido entre tres generaciones acabó siendo realidad, convirtiéndose en una operación inmobiliaria poco común. Mariane Herzock, entonces de 26 años, logró junto a su abuela Françoise, de 81, y otros seis miembros de su familia adquirir el histórico Castillo de Saint-Pois, en el departamento de Manche, por 870.000 euros.
“Con mi abuela y mi madre compartíamos el mismo sueño: algún día ser propietarias de un castillo”, explica Mariane, hoy de 28 años al medio francés Le Figaro. La familia, residente en París, llevaba tiempo buscando una propiedad histórica para rehabilitar situada a menos de cuatro horas de la capital francesa.
Nueve meses de espera
Tras múltiples visitas, especialmente en el Valle del Loira, ninguna propiedad terminaba de convencerles. Finalmente, encontraron el castillo a través de la agencia especializada Le Nail, dedicada a propiedades excepcionales.
La visita tuvo lugar el 1 de julio de 2023 y, pocos días después, presentaron una oferta que fue aceptada de inmediato. Sin embargo, el proceso no fue sencillo. El inmueble llevaba diez años abandonado debido a una herencia bloqueada tras el fallecimiento de su anterior propietario, un diplomático belga, en 2014.
“Tuvimos que esperar nueve meses antes de conseguir finalmente las llaves”, relata Mariane. Para formalizar la compra, la familia creó una Société Civile Immobilière (SCI) compuesta por ocho socios con el mismo número de participaciones, una fórmula habitual en Francia para gestionar bienes familiares.
Ocho hectáreas de historia
El castillo, construido con forma de herradura, cuenta con más de 1.500 metros cuadrados habitables distribuidos en entre 25 y 30 estancias, incluidas 18 habitaciones. La finca abarca ocho hectáreas y dispone de numerosas dependencias: palomar, edificios agrícolas, establo, casa del cuidador e incluso una capilla.
Según la documentación recopilada por la familia, el edificio fue ocupado durante la Segunda Guerra Mundial y saqueado en la Revolución Francesa. A pesar de ello, su estado estructural sorprendió a los profesionales consultados. “La particularidad de este castillo es que está sano. Necesita una gran renovación, pero no un trabajo titánico”, explica Mariane, graduada en Historia y antigua guía en varios castillos.
Renovación familiar y nuevos proyectos
Desde que recibieron las llaves, los propios miembros de la familia han iniciado buena parte de las obras: restauración de paredes y yesos, pintura, lijado y encerado de suelos. El único gran proyecto externalizado ha sido la renovación completa del sistema de saneamiento.
Su objetivo es convertir el castillo en un espacio vivo. El SCI planea habilitar habitaciones para huéspedes y organizar eventos como bodas, conciertos, seminarios y fiestas privadas. También ofrecerán visitas guiadas para que el público descubra esta joya arquitectónica, que perteneció a la familia Auray de Saint-Pois durante 14 generaciones.
La apertura está prevista para mayo de 2026. Mariane, que reside en el recinto, y su abuela Françoise, co-gestoras del proyecto, estarán al frente de la gestión diaria. Un sueño intergeneracional que, tras casi un año de espera y mucho trabajo, comienza a tomar forma entre muros cargados de historia.