Mariela Martínez Ramos, psicóloga: "Lo negativo pesa hasta 11 veces más que lo positivo en nuestra memoria; por eso si hoy te pasa algo malo lo recordarás siempre"
La experta explica por qué el ser humano tiende a ser tan supersticioso y cómo nuestro cerebro se aferra a rituales irracionales para calmar la ansiedad ante la incertidumbre.
El viernes 13 es una de esas fechas que rara vez pasa desapercibida en nuestra sociedad. Históricamente se ha asociado con la mala suerte; si nos pasa algo negativo en dicho día, muchos no dudan ni un segundo en atribuirlo a un capricho cruel del destino.
Pero, ¿por qué nuestro cerebro funciona de esta manera? La psicóloga española Mariela Martínez Ramos ha pasado por los micrófonos de la Cadena SER para arrojar luz sobre este tema, enfatizando el enorme peso que tiene la superstición en nuestra forma de razonar y, sobre todo, de actuar.
Somos más supersticiosos de lo que creemos
La Real Academia Española (RAE) define la superstición como "creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón". Es decir, se trata de un convencimiento totalmente irracional, sin ninguna base científica ni lógica, que atribuye un poder mágico o sobrenatural a ciertas acciones u objetos para atraer la buena o la mala suerte.
"Somos algo más supersticiosos de lo que nos creemos, porque tenemos como pequeñas cosas incorporadas que socialmente son más aceptables y todo el mundo tiene estas pequeñas manías de cosas asociadas a la buena suerte, a la mala suerte, etc", afirma Martínez.
En nuestra memoria predomina lo negativo
La experta detalla que esta sugestión hacia ciertos números, días concretos o acciones cotidianas se transmite, en gran medida, por pura "tradición cultural, también por costumbres familiares; hay familias que son más supersticiosas que otras", detalla.
Además,, la psicóloga apunta a un factor biológico clave para entender este fenómeno: nuestra memoria con muchísima más fuerza los eventos adversos como un mecanismo primitivo de supervivencia. "Lo negativo pesa hasta 11 veces más que lo positivo en nuestra memoria; por eso si hoy te pasa algo malo, lo recordarás siempre", agrega.
El ser humano lo quiere controlar todo
En definitiva, la superstición no es más que un escudo psicológico que utilizamos para engañarnos y sentir que tenemos las riendas de nuestra vida. "Siempre que aparezcan situaciones inciertas en las que la persona sienta que tiene poco control o circunstancias de miedo, intenta agarrarse o aferrarse a cosas que le den sensación de control, de seguridad, y bueno, ahí aparecen diferentes rituales que a la persona como que le calman", sostiene la terapeuta.
"Al final es una serie de prácticas, de pequeñas conductas, que las personas hacen para intentar defenderse de esa angustia que les produce esa incertidumbre, esa situación a la que se tienen que enfrentar o defenderse de alguna preocupación o asociación que tengan hacia esa fecha o hacia ese hecho en concreto", concluye.