Marta, vecina de La Hahana: “El único turismo que tendría que haber ahora en Cuba es el humanitario"
“Venir a hacer turismo mientras la gente de este país se muere de hambre es inhumano”.
Durante décadas, Cuba ha vendido al mundo una imagen de playas paradisíacas, coches clásicos y calles llenas de música. Incluso en los momentos más difíciles, el turismo internacional ha sido presentado como uno de los grandes motores económicos del país y como una de las principales fuentes de entrada de divisas.
Pero cada vez son más los cubanos que cuestionan ese relato. Especialmente ahora, en medio de una crisis económica y social que muchos consideran la peor de las últimas décadas.
Entre quienes miran con indignación el relato con el que se sigue promoviendo el turismo está Marta, una joven cubana de 24 años que vive en La Habana. “El único turismo que tendría que haber ahora en Cuba es el humanitario”, afirma.
Sin pelos en la lengua, la habanera critica duramente a quienes siguen viajando a la isla para hacer turismo aprovechando los bajos precios mientras la población residente afronta una “situación límite” marcada por el desabastecimiento de alimentos y de medicamentos, los apagones eternos y falta de combustible.
“Venir a hacer turismo mientras la gente se muere de hambre es inhumano”
La joven asegura que cada vez le cuesta más entender a quienes siguen escogiendo Cuba como destino vacacional. “Venir a hacer turismo mientras la gente de este país se muere de hambre es inhumano”, censura.
Marta explica que muchas personas llegan atraídas por unos precios que resultan especialmente competitivos para los visitantes europeos. “Ahora mismo el euro vale muchísimo más aquí de lo que valía hace años. Los vuelos son más baratos, muchos hoteles también porque hay menos demanda y mucha gente piensa que está haciendo un gran negocio”, expone con rabia.
Pero detrás de esa oportunidad económica, asegura, existe una realidad que los turistas solo llegan a ver parcialmente. “Hay personas que hacen colas durante horas para conseguir un poco de comida. Hay barrios donde los apagones son constantes. Hay familias que no saben cómo van a resolver la semana siguiente. Y mientras tanto, hay gente tomando cócteles en resorts como si todo esto no estuviese pasando”, denuncia.
“Los hoteles tienen recursos que ahora necesita el pueblo”
Uno de los aspectos que más indignación le genera es la diferencia entre la situación de los complejos turísticos y la del resto de la población. “Los hoteles son los únicos que tienen generadores y comida decente, y mientras tanto la gente de la calle no tiene nada. Ahora es el pueblo el que necesita esos recursos, no los turistas”, sostiene.
Según explica, durante los apagones es frecuente que determinadas instalaciones turísticas mantengan servicios que para el resto de la población son totalmente inaccesibles: “Hay cubanos que pasan días enteros sin electricidad mientras que en algunos hoteles de La Habana Vieja no se va ni el wifi. Eso genera mucha frustración”.
Marta considera que muchos de los visitantes internacionales viven en una burbuja y se van con una imagen que no refleja la magnitud de la crisis. “Yo creo que es imposible venir a Cuba ahora y que no se te parta el corazón. La situación para los cubanos es devastadora y totalmente insostenible”, apunta.