"Me habría arrepentido toda la vida si no lo hubiera hecho": deja toda su vida atrás con 43 años para hacer realidad su sueño y ganarse la vida gracias a su pasión por los perros
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"Me habría arrepentido toda la vida si no lo hubiera hecho": deja toda su vida atrás con 43 años para hacer realidad su sueño y ganarse la vida gracias a su pasión por los perros

Un cambio por una corazonada.

Un hombre corre con su perro por el paseo marítimo de A Coruña.EFE

Con 43 años, Adrien Rojas ha alcanzado su sueño. Tal y como él mismo cuenta en La Dépêche, este hombre francés dejó su trabajo estable como tendero para dedicarse por completo a su pasión: la cría y el adiestramiento de perros. "Siempre he estado en contacto con perros desde que nací", cuenta, claramente feliz.

"No cambiaría mi vida por nada del mundo", asegura el protagonista en conversación con el periódico. "No me arrepiento de nada", agrega. Los perros siempre han formado parte de su mundo y proviniente de una familia agrícola de Lot, al sur de Francia, muchos otros animales: "Mis abuelos tenían cabras para hacer queso. Siempre he estado en contacto con los animales desde que nací", dice. "En una época en la que los niños pasaban sus días al aire libre. Íbamos a comer pan duro con los perros", recuerda.

Durante años estuvo trabajando de almacenista en una tienda a pocos kilómetros de su casa, pero un día surgió el detonante. "Sentí una sensación de frustración, estaba harto", explica. "En algún momento, tienes que hacerlo. Me habría arrepentido toda mi vida si no lo hubiera hecho, era mi sueño", anima. 

Según cuenta en el medio de comunicación, su vida diaria ahora gira completamente en torno a los perros: entrenamiento para la caza, preparación para competición, cría y alojamiento. Rojas enseña a unos treinta perros en una estructura de 30 hectáreas. Sus clientes vienen "de toda Francia" para confiar el entrenamiento de sus caninos.

Pero a pesar de las alegrías, el trabajo le quita mucho tiempo, incluso las noches. "Duermo junto a los perros", explica. "A veces tienes que intervenir, calmar a la madre, vigilar a los cachorros... Es 24 horas al día."

"Si tuviera que hacerlo otra vez, lo habría hecho incluso a los 25", dice, después de sentir dudas y miedos que le frenaban a tomar la decisión: ahora ha cumplido su sueño de la infancia. "Es más que una pasión, es una vocación. Es la conquista más hermosa del hombre ante mis ojos". 

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