Ni paella ni churros: el postre que ha dejado sin palabras a unos estadounidenses al puntuar la gastronomía española
Un conocido canal de YouTube da a probar los clásicos de nuestra cocina a un grupo de norteamericanos y el ganador indiscutible no es el que todos esperaban.
Al pensar en la gastronomía española, la inmensa mayoría de los extranjeros la asocian automáticamente con nuestros platos más icónicos y exportados a nivel mundial: la paella valenciana, la tortilla de patatas, el jamón ibérico o el pulpo a la gallega.
Sin embargo, un reciente experimento culinario ha roto por completo los esquemas. El canal de YouTube People vs. Food ha puesto a prueba los paladares de un grupo de norteamericanos, dándoles a degustar y puntuar una amplísima variedad de comida y bebida puramente española. Y el producto que se ha coronado como el rey absoluto seguro que sorprende a más de uno.
El triunfo inesperado de la leche frita
Tras catar clásicos de nuestra hostelería como la sangría, la paella, el gazpacho, la fabada asturiana o la fideuá, el ganador definitivo no ha sido un plato salado, sino un postre de toda la vida muy tradicional en nuestro país: la leche frita.
Para los que no estén familiarizados con su elaboración, se trata de un dulce tradicional que parte de una masa espesa a base de leche, harina y azúcar. Una vez que se enfría y solidifica, se corta en porciones cuadradas, se pasa por harina y huevo, y se fríe en la sartén hasta que queda bien dorada. El toque final, y el más adictivo, es rebozarla generosamente en una mezcla de azúcar y canela, a veces con un ligero aroma a limón.
"Es lo que un churro desearía ser"
Las reacciones de los estadounidenses al enfrentarse por primera vez a este manjar no tienen desperdicio. Antes de morderla, la textura exterior los desconcierta: “¿Por qué es tan blando?”, mientras que otra exclama: “¡Es como una nube!” (en referencia a los clásicos marshmallows americanos).
Pero la verdadera locura se desata al probarla, logrando la aprobación unánime de todos los comensales. “Un interior suave y cremoso con un exterior azucarado”, apunta uno de ellos, alucinando con el contraste de texturas. Otro de los participantes va un paso más allá y lo compara con nuestro dulce más internacional para piropearlo: “Esto es lo que un churro desearía ser".
Además, los catadores subrayan el equilibrio perfecto de su sabor, un contraste enorme frente a la típica repostería estadounidense. “No es nada empalagoso. El toque dulce que se nota viene del azúcar con canela que lo recubre”, concluye.
Gracias a este aluvión de halagos, la inmensa mayoría de los participantes decidió colocar a la leche frita en lo más alto del podio. La medalla de plata, que tampoco pasó desapercibida y arrasó entre los críticos, fue para otra joya de nuestra corona culinaria: el contundente y meloso rabo de toro.