Un nuevo estudio científico sobre el vaper moviliza al Ministerio de Sanidad en Francia: "No es lo mismo que fumar, el riesgo es menor"
La investigación se basa en los cigarrillos electrónicos comprados en canales de venta oficiales y regulados, por lo que no es aplicable a los dispositivos adquiridos a través de internet.

La Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de la Alimentación, el Medio Ambiente y el Trabajo de Francia (ANSES) ha realizado un estudio acerca de los riesgos para la salud que implica la utilización del cigarrillo electrónico.
La principal conclusión de la investigación es que el vapeo "no es lo mismo que fumar, el riesgo es menor". No obstante, ello no quiere decir que el uso del cigarrillo electrónico sea inocuo, lo que significa es que los riesgos asociados al vapeo no son tan graves como los provocados por el tabaquismo.
Además, cabe destacar que el estudio de ANSES se basa en los vapers comprados en canales de venta oficiales y regulados (estancos o tiendas de vapers especializadas), por lo que no es aplicable a los dispositivos adquiridos a través de internet, que suelen proceder de terceros países como China y no cumplen con los estándares de calidad, composición y control establecidos por las autoridades sanitarias europeas.
Uno de los motivos por los que el vapeo es menos perjudicial para la salud que el cigarrillo tradicional es la ausencia de combustión en el funcionamiento del cigarrillo electrónico. Ello reduce de forma significativa la exposición a sustancias tóxicas y cancerígenas.
Menor cantidad de sustancias nocivas al vapear
En ese sentido, la investigación de la ANSES destaca que muchas de las sustancias nocivas que se encuentran presentes en el humo del tabaco están ausentes en el aerosol del vapeo.
Asimismo, en el caso de las sustancias tóxicas que sí que han sido detectadas en los aerosoles de los cigarrillos electrónicos, las concentraciones son considerablemente inferiores a las medidas en el humo del tabaco convencional.
En cuanto a los riesgos a largo plazo, el estudio diferencia claramente entre riesgos probados (tabaco) y riesgos posibles o probables (vapeo), ya que no existe aún consenso científico sobre los efectos a largo plazo de la utilización del cigarrillo electrónico.
Quienes no fuman, no deben vapear
La ANSES ha insistido especialmente en sus conclusiones en que si no se consume nicotina, lo ideal es no vapear. Sin embargo, si se es fumador, el cigarrillo electrónico podría ser una herramienta de reducción de riesgos, ya que el vapeo es menos perjudicial para la salud que el tabaco tradicional.
Al respecto, la agencia francesa reconoce que si un fumador tiene dificultades para dejar de fumar, el vapeo puede constituir una solución alternativa. No obstante, el uso del cigarrillo electrónico únicamente debe ser provisional, dentro de un proceso de abandono total tanto del tabaco como del vapeo.
