Según un estudio del Instituto Fraunhofer IIS, el mercado ilícito de cigarrillos electrónicos en el viejo continente supone el 48% del total anual vendido.
Las exitosas campañas para reducir el vapeo entre los jóvenes han tenido como efecto colateral que una parte importante de la población haya interiorizado que fumar y vapear es igual de dañino, algo que no es cierto.
La investigación se basa en los cigarrillos electrónicos comprados en canales de venta oficiales y regulados, por lo que no es aplicable a los dispositivos adquiridos a través de internet.
El país norteafricano aplicará un marco regulatorio a los productos alternativos a los cigarros de combustión, como las bolsas de nicotina o los vapeadores.
Desde el 1 de abril, los líquidos de vapeadores y bolsas de nicotina están sujetos a un nuevo impuesto, buscando equiparar su fiscalidad a la del tabaco.
La resolución surge tras la recomendación presentada por la Comisión Europea el pasado septiembre, aunque la posición de la Eurocámara no es vinculante.
Países como Reino Unido creen firmemente que hay que tenerlas en cuenta porque pueden ayudar a los fumadores que quieren dejar atrás este hábito de forma paulatina.
Esta decisión forma parte de la nueva estrategia del Ejecutivo conservador de Rishi Sunak tras la consulta nacional que lanzó el pasado mes de octubre sobre el tema.