Para 88 segundos en una gasolinera para coger agua del maletero y dos semanas después recibe una carta: un abogado le exige 372 euros
El conductor estuvo apenas un minuto y medio detenido en una estación de servicio de Austria. Días después descubrió que había sido grabado por cámaras y sancionado por no repostar.
Lo que parecía una parada de apenas unos segundos acabó convirtiéndose en una reclamación de cientos de euros.
Jakob P., un conductor de Austria, recibió una carta de un abogado dos semanas después de detenerse durante exactamente 88 segundos en una gasolinera de la localidad de Wöllersdorf-Steinabrückl, en la Baja Austria. El motivo de la parada fue tan simple como abrir el maletero para coger una botella de agua.
La sorpresa llegó días más tarde. Según recoge el diario austríaco Kronen Zeitung, el conductor recibió una reclamación por valor de 372 euros al considerar los responsables de la estación de servicio que había utilizado el recinto sin repostar combustible, una práctica que la propiedad prohíbe expresamente.
"Estuve exactamente un minuto y 28 segundos en ese terreno", explicó el afectado al medio austríaco.
Todo queda grabado por cámaras
La gasolinera, que actualmente ya no está en funcionamiento, había instalado un sistema de vigilancia que registra detalladamente quién entra en las instalaciones, quién reposta y quién utiliza el recinto para cualquier otra finalidad.
Dar la vuelta, detenerse unos instantes, cambiar de conductor, comparar precios o simplemente hacer una pausa puede acabar derivando en una reclamación económica.
Aunque existen carteles informativos en la entrada, varios afectados consideran que son poco visibles y que muchos conductores desconocen las consecuencias hasta que reciben la carta.
Jakob decidió consultar el caso tanto con la asistencia jurídica del club automovilístico austríaco ÖAMTC como con un abogado particular.
Según explicó, ambos le recomendaron inicialmente no pagar y esperar para comprobar si la empresa decidía llevar el asunto a los tribunales.
Las quejas se han multiplicado en internet.
Entre los afectados figura también Anita K., que realizó una breve parada junto a su marido mientras viajaban en motocicleta. Ambos recibieron posteriormente requerimientos de pago y, según relataron, una segunda carta les ofrecía incluso la posibilidad de abonar la cantidad a plazos.
El propio Jakob criticó además el tono empleado en las comunicaciones. "La carta del abogado está redactada de forma muy agresiva para que la gente pague rápidamente antes de pensárselo demasiado", aseguró.
La defensa del propietario
El propietario de la gasolinera, Nikoll Bibaj, defendió la medida alegando que se trata de una propiedad privada.
Según explicó, detenerse, girar o atravesar las instalaciones sin repostar está prohibido. Ni siquiera está permitido entrar únicamente para consultar los precios de los carburantes. "Los precios también se pueden ver desde la carretera", argumentó.
Bibaj aseguró además que tenía intención de rescindir el contrato con la empresa encargada de la vigilancia, aunque afirmó que dicho acuerdo no puede cancelarse hasta finales de año.
La gasolinera ya está cerrada... pero las multas continúan
La situación tiene un detalle que ha sorprendido todavía más a muchos conductores. La estación de servicio ha dejado de operar. Sin embargo, el acceso continúa vigilado y atravesar el recinto sigue estando prohibido mientras permanezca vigente el contrato con la empresa de control.
Por ello, quienes pasan por la zona siguen encontrándose con carteles de advertencia y con cámaras que registran cualquier movimiento.
Una combinación que ha convertido a esta pequeña gasolinera austríaca en protagonista de una de las historias más llamativas del verano: parar menos de minuto y medio para coger agua del coche y acabar recibiendo una reclamación de 372 euros.