Por qué a un estadounidense le choca que un español le diga 'tranquilo' o 'me da igual', según una venezolana que ha vivido en EEUU y ahora en España
Una creadora de contenido que ha vivido en ambos países explica el motivo por el que nuestras inofensivas expresiones diarias generan tantos malentendidos.
La diversidad cultural es, sin lugar a dudas, uno de los grandes encantos del mundo globalizado en el que vivimos. Cada país tiene su propia idiosincrasia y una de las ramas donde mejor se refleja esta identidad es en la cultura lingüística. Porque hablar el mismo idioma (o traducirlo literalmente) no siempre es garantía de entenderse.
Bien lo sabe Daniela Marín, una joven creadora de contenido venezolana que, tras pasar una etapa viviendo en Estados Unidos, ahora se ha instalado en España. A través de su canal de YouTube, donde acumula más de 14.000 seguidores, la joven comparte sus experiencias migratorias y ha querido profundizar en las abismales diferencias de comunicación que existen entre la cultura norteamericana y la nuestra.
La premisa de la que parte es muy clara. “En Estados Unidos nos enseñan a suavizarlo todo”, apunta la youtuber. Por el contrario, los españoles nos caracterizamos por ser muchísimo más directos, crudos y concisos a la hora de comunicarnos.
El efecto rebote de la palabra 'tranquilo'
En nuestra sociedad, es tremendamente habitual utilizar la muletilla "tranquilo" (o "tranquila") para expresar cercanía, indicando que todo está bien, que te perdonamos un despiste o que no hay motivo para preocuparse. Irónicamente, si le sueltas esta palabra a un estadounidense, puedes desatar una tormenta.
“Los norteamericanos pueden interpretarlo como que estás exagerando, que te estás pasando, que estás reaccionando de forma desproporcionada", explica Marín. Al final, en lugar de relajar el ambiente, lo perciben como un "cálmate" condescendiente que les pone aún más a la defensiva.
Esta reacción a la defensiva está íntimamente ligada a la forma en la que afrontan su día a día, lo que contrasta significativamente con el típico estilo de vida español. “Los norteamericanos están acostumbrados a un estilo de vida ajetreado. Y los españoles suelen llevar un estilo de vida más pausado”, detalla la creadora de contenido.
El temido (y malinterpretado) 'me da igual'
El segundo gran escollo lingüístico llega con una de nuestras expresiones estrella: "me da igual". En España, la utilizamos constantemente de forma amigable para mostrar flexibilidad, ceder el turno o manifestar que una decisión trivial (como elegir a qué restaurante ir a cenar o qué película ver) no nos supone ningún problema.
Sin embargo, para la mente de un estadounidense (e incluso para la de muchos latinoamericanos) esta frase es una bomba de relojería, ya que su traducción mental se acerca a un cortante y frío I don't care ("no me importa").
"Puede ser percibida como una respuesta apática, insensible y despectiva", advierte la influencer, recordando que nuestra intención de ser complacientes puede terminar resultando hiriente para un extranjero que no domina la picaresca de nuestro vocabulario.