Prometió a sus hijos que limpiaría el río de su infancia, y ya ha retirado 40 toneladas de basura del agua él solo
Un ejemplo a seguir.

Lo prometido es deuda. Según Amomeupet, el activista medioambiental Diego Saldanha no soportaba ver kilos y kilos de basura pasar por la parte trasera de su casa en Colombo, Paraná, Brasil. Por ello, decidió actuar.
Pero la historia es mucho más amplia. El río Atuba siempre ha atravesado su barrio acompañado de una importante cantidad de basura. Esta contaminación fue, precisamente, lo que le llevó a crear un sistema sencillo para prohibir la acumulación de deshechos.
La "ecobarrera"
Este operativo antibasura es de lo más original. El protagonista creó el sistema hace más de 10 años y garantiza que los deshechos no interfieran con la vida acuática. Esto se debe a que la estructura funciona como una barrera ecológica flotante, instalada en el río para contener lo que nunca debería estar en la naturaleza: basura.
Una promesa
La idea nació de una promesa hecha a sus hijos. Diego solía decirles que, cuando era pequeño, podía nadar en el río sin preocuparse, en una época en la que el agua era más limpia y formaba parte de los buenos recuerdos de la infancia. Pero en el presente, eso era imposible.
Tal y como reza el medio, en una de esas conversaciones con sus pequeños, fue cuando se dio cuenta de lo mucho que deseaba recuperar, al menos en parte, esa relación de cuidado y respeto por el río. "En vez de simplemente indignarse, decidió actuar".
El primer paso fue una exhaustiva investigación sobre las posibles alternativas, hasta que finalmente, se le ocurrió la barrera ecológica: una solución sencilla y barata que puede mantener él mismo en su tiempo libre.
Los resultados se pueden calificar de históricos. Las toneladas de basura retiradas del agua envían a proyectos de reciclaje o para su correcta eliminación, evitando que continúen contaminando el río y se trasladen a otros puntos de la naturaleza.
Una idea popular
Algunos estados de ese país han replicado la idea de Diego. De hecho, fue él mismo el que viajó a algunos enclaves para ayudar en la instalación de dos barreras ecológicas: una en el municipio de Benevides y otra en Belém, ciudad anfitriona del último COP30.
"Ver cómo una idea nacida de forma sencilla, en la parte trasera de la sala, ganaba fuerza y se aplicaba en otras regiones de Brasil fue motivo de orgullo para Diego". Se trata de todo un ejemplo de cómo un granito de arena puede construir grandes castillos.
