El único caza supersónico que despegaba del mar: usaba esquís acuáticos para volar y EEUU encargó versiones de serie en 1953
A pesar de su gran popularidad, no logró mucho éxito.

Esquís acuáticos para un caza furtivo. A principios de los años cincuenta, la Marina de los Estados Unidos sufrió un problema estratégico. Según Tekkniica & Talous, las tasas de ascenso y descenso de los cazas supersónicos eran demasiado altas para poder operar desde portaaviones de la época con la tecnología de la época. La solución que encontraron: un esquí acuático. Así nació el Convair F2Y Sea Dart.
Tal y como reza el medio de comunicación, el Convair hizo su debut cuando participó en una competición de cazas supersónicos organizada por la Marina de los Estados Unidos en 1948. En ese momento, se sospechaba que los aviones supersónicos no podían volar desde portaaviones.
"La preocupación no era infundada". Los aviones supersónicos requerían una pista larga, tenían una alta velocidad de aproximación y eran inestables y difíciles de maniobrar. Todos estos factores eran problemáticos para los portaaviones.
"Hidroavión de ala delta"
Convair había desarrollado el interceptor F-102 Delta Dagger, que fue el primer caza supersónico todo tiempo del mundo y el primer avión de ala delta de la Fuerza Aérea de Estados Unidos. Fue precisamente esta empresa la que propuso incluir a la máquina equipada de esquís acuáticos.
Según publica el diario, el casco era estanco y había uno o dos esquís acuáticos retráctiles bajo el avión para el despegue y el aterrizaje, que eran algo similares a los de los hidroalas. Cuando se movía quieto o lentamente en el agua, el Sea Dart flotaba de modo que los bordes traseros de las alas tocaran el agua. Los esquís se empujaban hacia fuera solo cuando la velocidad era lo suficientemente alta para la subida.
Asimismo, el Sea Dart fue el único hidroavión supersónico del mundo. Los problemas surgieron desde el principio. Las vibraciones durante el despegue amenazaban con dañar las estructuras. La corrosión por la sal mermaba la durabilidad de los motores y los intervalos de mantenimiento se volvieron más frecuentes.
La aeronave nunca se construyó en serie
Tal y como reza el digital, poco a poco, la tecnología de los portaaviones siguió mejorando. De hecho, se comenzaron a equipar con catapultas y ganchos de aterrizaje, por la que ya no era necesario un caza que pudiera despegar directamente desde el agua.
En los cincuenta, el Ejército de los Estados Unidos ya había encargado versiones de producción del Sea Dart, pero la aeronave nunca llegó a fabricarse en serie. Tan solo se construyeron cinco prototipos, uno de los cuales fue destruido durante un vuelo de prueba. Los cuatro aviones supervivientes fueron dados de baja en 1957, pero algunos se mantuvieron almacenados hasta 1962.
