Samuel, hostelero catalán: "Es más fácil comer comida japonesa que comida catalana en Barcelona"
"Es más fácil encontrar sushi o ramen que un buen 'trinxat".

En los últimos años, Barcelona se ha consolidado como una de las grandes capitales gastronómicas de Europa. Restaurantes de todo el mundo conviven en sus barrios y la oferta culinaria parece infinita, pero, en medio de esa diversidad, ocurre una paradoja: encontrar cocina local auténtica es cada vez una tarea más complicada.
El resultado es una ciudad donde existen miles de restaurantes de sushi, lugares de ramen, hamburgueserías de autor, restaurantes mexicanos y tabernas coreanas prácticamente en cada barrio.
"En la variedad está el gusto, claro. ¿Pero dónde queda lo local? ¿Cuál es la identidad de la ciudad si no podemos encontrar su gastronomía, su historia?", ha planteado Samuel, un hostelero catalán con años de experiencia en el sector que se acaba de jubilar tras cerrar dos locales en Badalona.
"La realidad es que hoy en día es más fácil comer comida japonesa que comida catalana en Barcelona. Y eso, lo mires por donde lo mires, no tiene ningún sentido", ha criticado el hostelero.
Sin embargo, Samuel ha aclarado que más que una crítica directa a otras cocinas internacionales, lo que pretende señalar es cómo ha cambiado el panorama culinario, lo cual habla también de la ciudad y de su identidad.
Una ciudad global… con efectos secundarios
Para Samuel, ese fenómeno tiene una consecuencia clara: "La oferta internacional ha crecido muchísimo y eso está muy bien, pero la cocina de aquí, la de verdad, la que comen los vecinos en su casa, cada vez cuesta más encontrarla. Y eso es una pena".
El problema, según él, reside en la "falta de equilibrio". "Muchos negocios de toda la vida han ido desapareciendo, transformándose con el tiempo, o traspasándose a dueños extranjeros que fingen seguir con la misma calidad y línea gastronómica", ha censurado el catalán.
En barrios céntricos de Barcelona, la transformación se nota especialmente. Locales históricos han cerrado o han adaptado su carta al público internacional con precios inflados, cartas en inglés y una calidad muy inferior a la de antaño.
"A la que parpadeas te encuentras con un buffet de sushi"
"Antes podías comerte una buena crema catalana en cualquier sitio de menú del día del centro; ahora ni en el centro ni en las afueras, tienes que tener mucha suerte o irte directamente a los pueblos, y según cuales", ha censurado Samuel.
"Eso sí, a la que parpadeas te encuentras con un buffet de sushi, un açai o una tostada de aguacate y huevos benedict por no menos de ocho euros", ha añadido el hostelero.
La razón, según ha explicado, es en gran parte económica, ya que el turismo internacional "busca experiencias rápidas y reconocibles", y eso influye en las decisiones de muchos restauradores.
"Tampoco podemos echarle la culpa a los hosteleros. Es todo más complejo. Pero yo entiendo que si tienes un restaurante y ves que lo que funciona es otra cosa, al final te adaptas", ha admitido.
La identidad gastronómica en juego
La cocina catalana es una de las tradiciones gastronómicas más ricas del Mediterráneo: guisos, arroces, platos de temporada y recetas que se transmiten desde hace generaciones. Pero, sin embargo, hoy no siempre está en primera línea.
"No digo que la buena cocina catalana no exista, claro que existe, pero tienes que buscarla más", ha matizado. Y ha añadido una comparación que se repite entre los profesionales del sector: "En la mayoría de zonas es más fácil encontrar sushi o ramen que un buen 'trinxat".
Para muchos hosteleros locales, la preocupación no es solo empresarial, sino también cultural. "No se nos puede olvidar que la gastronomía forma parte de la identidad de una ciudad. No debería ser más difícil encontrar lo que es propio de aquí", ha apuntado Samuel.
"Nuestra cocina es parte de nuestra historia, y por eso hay que mantenerla presente en la vida diaria de la ciudad, no solo como atractivo turístico", ha sentenciado el restaurador jubilado.
