El camino hacia la plena igualdad en las cofradías: "Bajo los varales, todos somos hermanos"
La negativa de una hermandad de Sagunto a admitir a mujeres expone públicamente las dificultades que algunas de ellas encuentran a la hora de vivir su fe dentro de una congregación: "Esto no es como ser de un equipo de fútbol u otro".
Hace seis años, la Real y Venerable Congregación de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Tarragona tomó un nuevo rumbo tras casi cinco siglos de historia. Una mayoría de sus miembros decidió cambiar los estatutos y permitir que las mujeres pudieran formar parte de la cofradía en igualdad de condiciones y procesionar en Semana Santa junto a ellos. "Hubo que pelearlo porque algunos no querían, pero creo que fue un proceso casi natural fruto de los nuevos tiempos. Desde entonces, cualquier mujer ya forma parte de la congregación como una hermana más", asegura en una conversación con El HuffPost María Grau, actual sots-prefecte de esta organización de fieles católicos.
En España, la gran mayoría de las 14.000 cofradías y hermandades son mixtas. Pero en pleno 2026, todavía algunas de ellas ponen trabas a la presencia femenina. Es el caso de la cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro señor Jesucristo en Sagunto (Valencia), cuyos integrantes votaron el pasado domingo por aplastante mayoría vetar la entrada de mujeres. Es decir, ellas podrán seguir cosiendo como han hecho hasta ahora las túnicas o capas de sus maridos o hijos, podrán limpiar la ermita y presenciar como público la procesión, pero tienen restringido participar de forma activa en la celebración de la Semana Santa.
El principal argumento esgrimido por los hombres que dirigen la cofradía es la preservación de una tradición que atesora más de 500 años de historia. Para ellos, la exclusividad masculina no es una forma de discriminación, sino el principal rasgo identitario de esta hermandad. Y de ahí que no estén dispuestos a aceptar a mujeres pese a las "presiones" que están recibiendo, como la del propio gobierno español advirtiendo de que les desposeerá de la distinción de Interés Turístico Nacional.
"A algunos se les olvida que las tradiciones no son imposiciones divinas, sino consensos que una comunidad acepta activa o tácitamente. Y estas tradiciones pueden evolucionar, como evoluciona todo. Si no tenemos las cofradías de hace quinientos años para algunas cosas, tampoco las debemos tener para otras", asegura Grecia Mallorca, coordinadora y fundadora de Proyecto Palio, una asociación que aboga por crear un espacio para las "disidencias cofrades" donde no quepa el clasismo, el racismo... y, por supuesto, tampoco el machismo.
Aunque la presencia de la mujer ha crecido en las últimas décadas de forma significativa dentro de las cofradías y hermandades, Mallorca todavía no cree que exista una plena igualdad. "En los años ochenta, Isidoro Moreno (un antropólogo experto en la Semana Santa) dijo que las cofradías de Sevilla eran como clubes de varones, porque al final eran señores que gestionaban, decidían.. y no había intención de que las mujeres opinaran nada. Cuarenta años después hemos cambiado mucho, pero todavía queda trabajo por hacer. En las Juntas de gobierno de las Hermandades de Penitencia de Sevilla capital, por ejemplo, las mujeres no representan ni el 10%. Es decir, hay una clara falta de presencia femenina en los puestos de poder dentro de las cofradías, sobre todo si lo comparamos con el gran número de mujeres que sí encontramos en tareas 'feminizadas', como la caridad, la formación o los preparativos. Labores que son de gran importancia, pero que no lucen tanto", explica.
María Grau, podría decirse, es una de esas excepciones. Ella es la primera presidenta mujer de su congregación después de casi 500 años. "Para mí ser la sots-prefecte es una gran responsabilidad porque cargo sobre mis hombros con casi cinco siglos de historia. Pero también es un orgullo y una satisfacción. Noticias como la exclusión de las mujeres en Sagunto me entristecen, porque yo me pregunto: ¿qué daño hacemos nosotras? Se les olvida que todos estamos aquí por una creencia, una fe y una devoción", señala.
Grecia Mallorca comparte esa indignación y apunta a que también podría ser ilegal. "Las hermandades y cofradías son asociaciones públicas de fieles. Y por encima de tus normas internas, están el derecho canónico, el código civil y la Constitución, que han de respetarse y cumplirse", señala.
Victoria Botí, presidenta de la Federación Nacional de Asociaciones Mujeres Cofrades, anima por su parte a las saguntinas a acudir a su archidiócesis para que ellas también puedan participar en la Semana Santa. "La Iglesia es la llave para solucionar esto. Todas las cofradías pertenecen a ella y nos regimos por su legislación y el derecho canónico. Y ojo, en ninguno de los estatutos-marco para las cofradías se señala que puedan estar integradas únicamente por fieles varones", explica en una llamada con El HuffPost.
Para Botí, "la tradición no puede ser un argumento para dejar fuera a la mujer" y lamenta que sean precisamente los cofrades más jóvenes quienes se muestren "reacios" a esa igualdad. "La Semana Santa debe ser reflejo de una sociedad que está viva y es abierta. Además, la igualdad no afecta en nada a la tradición, puesto que van a seguir venerando y rindiendo culto a las mismas imágenes", añade.
Gracia Aragón, presidenta de La Mujer Cofrade del Siglo XXI, ha recibido a lo largo de estos últimos años testimonios de mujeres a las que se les ha impedido, por ejemplo, ser costaleras por decisión de los capataces. "No entiendo que, si estás capacitada, te nieguen un sitio en el que mereces estar. En mi hermandad, afortunadamente, no existe ese problema. Yo soy mujer de trono y nunca se me ha dicho que no porque sea mujer. Bajo los varales, todos somos hermanos", asegura.
Una experiencia que conoce muy de cerca Lorena Espinosa, que procesiona en la Semana Santa de Málaga. "Yo llevo saliendo unos cinco años. Antes salía de penitente, pero cuando admitieron que las mujeres pudiéramos llevar a la Virgen, empecé a salir con ella sobre mis hombros", cuenta. Sin embargo, según detalla, todavía hay cofradías que prohíben a las mujeres llevar a la Virgen o al Cristo. "Esto no debería basarse en el sexo de la persona, sino en el sentimiento que provoca en ella", añade.
Asociaciones y grupos como la Federación Nacional de Asociaciones Mujeres Cofrades o La Mujer Cofrade del Siglo XXI pelean para que esta desigualdad dentro de las hermandades vaya reduciéndose poco a poco. Porque esto no se trata, simplemente, de contentarse con ver la Semana Santa como público o de formar una nueva cofradía, como proponen como solución los cofrades de Sagunto. "Nosotras no jugamos con muñecos, aunque sean tallas de madera. Porque detrás de ellas hay sueños, anhelos o esperanzas. No es como ser de un equipo de fútbol u otro. Yo veo a mi Cristo y se me saltan las lágrimas", concluye.