Un estudio en 200 países confirma que dos químicos del plástico flexible causaron 74.000 muertes de recién nacidos en 2018: están en el film de cocina, los juguetes y los productos de higiene personal
La investigación apunta a casi 2 millones de nacimientos prematuros asociados a estas sustancias en 2018 y los expertos advierten de su impacto hormonal.

Un nuevo estudio internacional ha puesto cifras a una preocupación creciente: el impacto de los plásticos en la salud. La investigación, que analiza datos de 200 países, vincula dos sustancias químicas muy comunes —los ftalatos DEHP y DiNP— con casi 2 millones de partos prematuros y 74.000 muertes de recién nacidos en todo el mundo durante 2018.
No se trata de compuestos raros o industriales. Están en objetos cotidianos: desde el film transparente de cocina hasta juguetes, envases de alimentos o productos de higiene personal. Y su presencia es tan extendida que los científicos los describen como "sustancias omnipresentes".
Qué son los ftalatos y por qué preocupan
Los ftalatos son compuestos químicos que se utilizan para hacer que el plástico sea más flexible y duradero. En concreto, el estudio se centra en el ftalato de di-2-etilhexilo (DEHP) y el ftalato de diisononilo (DiNP).
El problema es su efecto en el organismo. Según el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental, estos compuestos pueden interferir en el sistema endocrino, es decir, en la producción hormonal. Y eso puede tener consecuencias importantes, especialmente durante el embarazo.
El doctor Leonardo Trasande, autor principal del estudio y experto en salud ambiental de la Universidad de Nueva York, lo resume sin rodeos: "Se trata de una clase peligrosa de sustancias químicas", en declaraciones publicadas en CNN.
Cómo pueden afectar al embarazo
Aunque el estudio no establece una relación directa de causa-efecto, sí identifica mecanismos plausibles. Uno de los principales es la alteración de la función placentaria.
La placenta es clave en el desarrollo del feto: suministra oxígeno, nutrientes y protección inmunológica. Si no funciona correctamente, aumenta el riesgo de parto prematuro.
Además, los expertos apuntan a otros factores como la inflamación o la rotura prematura de membranas. Todo ello puede desencadenar un nacimiento antes de tiempo, con los riesgos que conlleva.
Según datos de salud pública, los bebés prematuros pueden sufrir problemas respiratorios, dificultades de alimentación, retrasos en el desarrollo o trastornos neurológicos.
Un problema global con impacto desigual
El estudio, publicado en la revista eClinicalMedicine, señala que las regiones más afectadas son África, Oriente Medio y el sur de Asia. En muchos casos, coinciden con zonas donde la industria del plástico está creciendo rápidamente y donde la gestión de residuos es más limitada.
Sin embargo, la exposición es global. Los ftalatos están presentes en hogares de todo el mundo, lo que dificulta evitar el contacto de forma individual.
El debate científico y la respuesta de la industria
No todos los actores coinciden en la interpretación de los datos. El Consejo Estadounidense de Química recuerda que la Agencia de Protección Ambiental de EEUU no considera que el DiNP represente un "riesgo irrazonable" para la salud en condiciones normales.
Aun así, los investigadores insisten en que el problema va más allá de un solo compuesto. Hablan de una clase completa de sustancias químicas cuyo impacto acumulado podría estar infravalorado.
De hecho, estudios previos ya habían relacionado los ftalatos con problemas como infertilidad, obesidad infantil, enfermedades cardiovasculares o incluso un mayor riesgo de muerte prematura en adultos.
Qué puedes hacer para reducir la exposición
Aunque evitar completamente estos compuestos es difícil, los expertos sí recomiendan algunas medidas prácticas:
- Evitar calentar alimentos en plástico, ya que el calor facilita la liberación de sustancias químicas.
- Optar por productos etiquetados como "libres de ftalatos".
- Ventilar bien los espacios y limpiar el polvo doméstico, donde pueden acumularse.
- Revisar ingredientes en cosméticos, aunque a veces aparecen bajo términos genéricos como "fragancia".
Eso sí, los especialistas insisten en un punto clave: la solución no puede depender solo del consumidor. Se necesitan regulaciones más estrictas, mejor etiquetado y cambios en la producción industrial.
El estudio no cierra el debate, pero sí lo amplía. Muestra hasta qué punto sustancias aparentemente invisibles pueden tener efectos reales en la salud global.
