Un joven de 18 años confiesa su relación romántica con una ballena hinchable: "Duermo con su aleta encima cada noche, así sé que no estoy solo"
"Si no hubiera tenido esta ballena, no estaría aquí hoy", reconoce.

Hay historias que, a simple vista, parecen imposibles de creer, pero detrás de ellas suelen esconderse experiencias de vida mucho más complejas de lo que imaginamos. Es el caso de L., un joven suizo de 18 años que ha sorprendido al contar que mantiene un profundo vínculo emocional con una ballena hinchable, un objeto que se convirtió en su mayor refugio tras una infancia marcada por las dificultades.
Su historia salió a la luz tras conceder una entrevista en la que relató con total naturalidad cómo convive con este peculiar vínculo. El joven explica que la ballena lo acompaña prácticamente a todas partes, desde sus salidas al lago hasta los momentos de descanso en casa, y que incluso duerme con ella cada noche porque le aporta una sensación de calma y protección que, según reconoce, nunca encontró durante su infancia.
El joven afirma que mantiene con ella una relación romántica y se identifica como objetofílico, una orientación caracterizada por desarrollar un fuerte vínculo afectivo con objetos inanimados. "Si no hubiera tenido esta ballena, no estaría aquí hoy", afirma en declaraciones recogidas por 20 Minuten, resumiendo el papel fundamental que este objeto ha desempeñado como apoyo emocional durante los momentos más duros de su vida.
“Significa muchísimo para mí”
Según relata, su infancia estuvo marcada por situaciones extremadamente difíciles. Nació con síndrome de abstinencia porque sus padres eran adictos a la heroína, pasó sus primeros años con una familia de acogida y nunca llegó a conocer a su padre, que falleció cuando él era un niño. A lo largo de los años también ha convivido con autismo y TDAH, además de problemas de salud mental que le llevaron a ingresar en una clínica durante la adolescencia.
"Tengo una orca inflable desde que tenía cinco años. Siempre ha tenido un significado especial para mí", cuenta. L. asegura que la presencia del inflable le transmite una sensación de seguridad que nunca encontró en otras personas. La lleva consigo cuando sale, la coloca a su lado mientras ve la televisión e incluso duerme con ella cada noche. "Duermo con su aleta encima cada noche, así sé que no estoy solo", afirma al describir una rutina que le ayuda a afrontar la ansiedad y la soledad.
Su mayor preocupación es que ese modelo de ballena ya no se fabrica y, aunque todavía conserva varias unidades de repuesto, teme que algún día desaparezcan por completo. "La ballena significa mucho para mí. Ver que otros la tratan con descuido me duele muchísimo", confiesa. Aun así, es consciente de que su historia puede resultar difícil de entender para muchas personas, pero insiste en que su relación no hace daño a nadie y defiende que cada uno debería poder encontrar apoyo y felicidad sin ser juzgado.
