Un neurocientífico de Stanford: "El corazón acelerado antes de un examen o de hablar en público no es la consecuencia de la ansiedad, sino probablemente sea la causa"
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Un neurocientífico de Stanford: "El corazón acelerado antes de un examen o de hablar en público no es la consecuencia de la ansiedad, sino probablemente sea la causa"

El profesor cree que la reducción de la frecuencia cardiaca puede convertirse en una alternativa a los ansiolíticos.

Una ilustración de un corazón humano.Getty Images

El corazón hace mucho más que bombear sangre. Nuestro pulso es mucho más que un simple dispositivo mecánico. Tal y como informa el diario alemán Welt, el corazón late 70 veces por minuto; en ancianos y personas melancólicas, 60 veces; y personas de temperamento colérico, alrededor de 80 veces. Pero cualquier sensación, por sensible que sea, puede alterar la métrica. 

"Basta con levantarse de una silla de oficina, consumir una bebida con cafeína o alcohólica, ingerir una comida copiosa o tener fiebre para aumentarla significativamente", reza la publicación. Básicamente, las pulsaciones se alteran en cualquier situación en la que el órgano exija una mayor demanda de oxígeno y, por lo tanto, de sangre. "La excitación emocional también estimula la frecuencia cardíaca".

No obstante, no hay motivos de preocupación. Según la información consultada por Welt, un corazón sano generalmente puede tolerar aumentos transitorios de la frecuencia cardíaca "sin problemas". "Esta es una reacción completamente normal al esfuerzo y no hay motivo de preocupación", subraya Roland Tilz, médico en el Hospital Universitario de Schleswig-Holstein,

Las pulsaciones y la ansiedad

Karl Deisseroth, de la Universidad de Stanford, descubrió "indicios claros" en sus estudios de que una frecuencia cardíaca en reposo superior a 90 pulsaciones por minuto puede aumentar la ansiedad. "Esto significa que la taquicardia antes de un examen o un discurso podría no ser la consecuencia, sino la causa de la ansiedad", explica el experto, consultado por el medio de comunicación.

Esto podría suponer una revolución para la abismal demanda de ansióliticos en el mundo. El Ministerio de Sanidad apunta que España es uno de los países de mayor consumo de estupefacientes para combatir la ansiedad entre sus ciudadanos. En esta línea, el neurocientífico estadounidense espera que la reducción de la frecuencia cardíaca pueda convertirse en una alternativa al tratamiento con ansiolíticos convencionales: "Porque estos tienen efectos secundarios, y a menudo tardan meses en hacer efecto".

El pulso irregular

Los investigadores consultados por el periódico apuntan que "no hay que preocuparse" si el pulso es ligeramente irregular. Las variaciones en el pulso "suelen ser inofensivas e incluso una expresión de armonía interna". Se explican, por un lado, por las diferentes actividades del sistema nervioso; y también "el hecho de que el flujo sanguíneo cambia cuando los pulmones se abren y contraen: "Cuando estamos bajo estrés, la sincronización entre la respiración y los latidos del corazón se interrumpe, y ambos se desincronizan".

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