Un turista británico paga 1.700 euros por un kebab en Copacabana: así funciona el timo del datáfono manipulado que opera en los destinos más turísticos del mundo
Los estafadores se hacen pasar por falsos vendedores ambulantes y se acercan a las víctimas con ofertas atractivas.
En algunos destinos turísticos que reciben visitantes internacionales, hay residentes que intentan timar a los turistas aprovechándose, entre otras cosas, del desconocimiento del idioma o del cambio de moneda.
Sin embargo, lo que ha ocurrido en Río de Janeiro (Brasil) excede todos los límites que se hayan visto hasta el momento. Un turista británico ha pagado la absurda cifra de 1.700 euros por comerse un kebab en la mundialmente conocida playa de Copacabana.
Ese desorbitado precio ha sido el resultado de una estafa que consiste en la venta de productos en las principales playas de Río Janeiro con datáfonos que están manipulados para cobrar elevadas cantidades.
Tal y como recoge el medio de comunicación británico The Independent, un hombre ha sido detenido por la Policía Civil de Río de Janeiro como el autor del timo sufrido por el mencionado turista.
Pagó 1.700 euros en vez de 1,70
En concreto, la víctima pagó 10.000 reales (1.700 euros) por el kebab, en lugar de los 10 reales (1,70 euros) que había ofrecido por el producto. Los agentes policiales sospechan que el hombre arrestado forma parte de una red organizada de estafadores que engañan a turistas extranjeros con datáfonos manipulados.
Los timadores que pertenecen a la citada red principalmente actúan en las siguientes playas de Río de Janeiro: Copacabana, Ipanema y Arpoador. Los individuos se hacen pasar por falsos vendedores ambulantes y se acercan a las víctimas con ofertas atractivas.
En cuanto al modus operandi, desde The Independent precisan que "a la hora de pagar, los estafadores piden a la víctima que introduzca su código PIN sin verificar el importe en los datáfonos manipulados. En algunos casos, los datáfonos ya están programados para registrar importes mucho más elevados, lo que significa que la pérdida solo se detecta después de la compra".
En relación a este tipo de actividades delictivas, Patricia Alemany, jefa de la policía turística de Río de Janeiro, ha reconocido que "no hay control sobre los vendedores ambulantes en la playa, lo que crea un ambiente de desorden público y facilita enormemente este tipo de delitos".