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Una bisabuela de 79 años, vetada de por vida de una cadena de supermercados por ser "grosera" con los empleados: "Me trataron como a una criminal"

Una bisabuela de 79 años, vetada de por vida de una cadena de supermercados por ser "grosera" con los empleados: "Me trataron como a una criminal"

La clienta asegura que fue expulsada injustamente y niega haber protagonizado otros incidentes en la tienda.

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La cadena sostiene que la decisión responde a "varios comportamientos inapropiados" y defiende que actuó para proteger a empleados y clientes.Mike Kemp

Una noticia que aleja la imagen de anciana adorable, al menos según los empleados afectados de esta historia. Lo que comenzó como una compra rutinaria terminó con una prohibición permanente para entrar en cualquiera de los establecimientos de la cadena británica Sainsbury's. 

Rita Seymour, una jubilada de 79 años y bisabuela de dos niños, asegura que todavía no entiende cómo un incidente durante la compra de un boleto de lotería acabó convirtiéndose en una persona vetada en todos los supermercados de la compañía. 

La mujer, residente desde hace más de cuatro décadas en Hook, en el condado inglés de Hampshire, afirma que se sintió "tratada como una criminal" y que salió del establecimiento "temblando" y "a punto de llorar", según relata al medio británico Daily Mail

La empresa, sin embargo, mantiene que la medida se adoptó tras "varios incidentes ocurridos a lo largo del tiempo" y que la seguridad de sus trabajadores está por encima de cualquier otra consideración.

Todo comenzó al intentar comprar un boleto de Euromillones

Según relata Seymour, el incidente ocurrió cuando, después de pagar su compra semanal —que asegura ronda habitualmente entre las 80 y las 100 libras—, acudió al mostrador para adquirir un boleto de Euromillones.

La pensionista explica que pidió varias veces ser atendida, pero no obtuvo respuesta de la empleada. Poco después, escuchó a la trabajadora comunicar por su auricular que una clienta estaba siendo "grosera" con ella.

A partir de ese momento, según su versión, varios responsables del supermercado acudieron al lugar, comenzaron a levantar la voz y trataron de activar una cámara corporal. Seymour reconoce que apartó la mano de una de las empleadas durante ese momento, aunque insiste en que nunca tuvo una actitud agresiva.

Además, asegura que incluso llegó a ser acusada de haber robado la compra, algo que, afirma, desmontó mostrando inmediatamente el recibo de pago. 

"No hice nada malo"

La mujer, que padece una enfermedad cardíaca y trabajó durante toda su vida en atención al cliente, sostiene que jamás había vivido una situación semejante. "Tengo casi 80 años. No voy buscando problemas con nadie. He trabajado toda mi vida de cara al público y nunca me habían tratado así", afirma.

Al regresar al establecimiento al día siguiente, recibió una carta en la que se le comunicaba la retirada permanente del permiso para acceder no solo a esa tienda, sino a todos los supermercados Sainsbury's, establecimientos Argos, gasolineras y aparcamientos propiedad del grupo. "Salí de allí completamente hundida. Me hicieron perder la confianza y sentí que quería esconderme", lamenta. 

La empresa mantiene su decisión

Tras presentar una reclamación ante la sede central de la compañía, Seymour asegura que la respuesta fue respaldar la actuación de los empleados. Por su parte, un portavoz de Sainsbury's ha explicado que la decisión "no se tomó a la ligera" y que responde a un historial de comportamientos considerados inapropiados.

La compañía señala que quiere que tanto clientes como trabajadores se sientan seguros en sus establecimientos y que cualquier conducta abusiva se analiza con la máxima seriedad.

Según la cadena, tras "varios incidentes a lo largo del tiempo" se decidió retirar definitivamente a Seymour el derecho a comprar en la tienda de Hook y en el resto de establecimientos del grupo. La afectada niega rotundamente esa versión y asegura que nunca protagonizó otros altercados.

Ahora debe caminar media hora para hacer la compra

La prohibición ha cambiado también su rutina diaria. Mientras el supermercado de Sainsbury's se encontraba a apenas ocho minutos de su domicilio, ahora debe desplazarse unos 30 minutos hasta un establecimiento de Tesco para realizar la compra semanal.

Pese a ello, asegura que no piensa resignarse. "He vivido aquí 45 años y todo el mundo conoce mi reputación. No soy una persona conflictiva y no voy a aceptar que me traten de esa manera", concluye.

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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