Una iglesia de 700 años iba a cerrar por falta de dinero y encontró bajo el altar una bolsa con nueve monedas de oro: "Rompimos a llorar en cuanto lo vimos"
Un descubrimiento que sabe casi como “un milagro”.

Hay momentos en los que todo parece perdido y solo hace falta un pequeño rayo de esperanza para cambiarlo todo. Algunos lo llaman suerte, otros casualidad y otros, simplemente, un milagro. Eso es precisamente lo que sintieron los responsables de una iglesia inglesa de más de 700 años cuando, en el instante en el que su futuro parecía sentenciado, un inesperado hallazgo bajo el altar les devolvió la ilusión de seguir adelante.
Esto ha ocurrido en la iglesia de San Wilfrido, en la localidad de Melling, en el condado inglés de Lancashire, que estaba a punto de echar el cierre por no poder asumir las cerca de 750.000 libras esterlinas que necesitaba para reparar el tejado, las vidrieras y otros daños estructurales. Sin embargo, cuando todo apuntaba a un desenlace inevitable, una bolsa escondida bajo el altar cambió por completo el destino del histórico edificio.
La sorpresa llegó durante el Viernes Santo, cuando la reverenda Jane Lee y un feligrés preparaban el altar para la oración matinal. Al retirar algunos elementos, descubrieron una bolsa de plástico escondida que contenía una pequeña caja con nueve monedas de oro Britannia. “Rompimos a llorar en cuanto lo vimos”, recordó la religiosa en declaraciones recogidas por The Guardian, todavía emocionada por el descubrimiento que calificó como “un milagro”.
“Cuando confiamos, Dios provee”
Las monedas, acuñadas por la Real Casa de la Moneda británica en 1999, tenían a priori un valor de 100 libras cada una, aunque su valor real alcanzó cerca de 30.000 libras esterlinas tras su venta. Junto al tesoro apareció una nota de julio de 2022 en la que un donante anónimo, que firmaba como “James, siervo del Dios viviente”, expresaba su deseo de regalar las monedas a la iglesia. Hasta ahora nadie ha logrado identificar al benefactor.
Aunque la donación no cubre el coste total de las obras, unas 750.000 libras, sí ha servido para reactivar el proyecto de conservación. “Nos costaba mucho mantener las puertas abiertas”, confiesa Jane Lee. El dinero permitirá presentar solicitudes de subvenciones y reforzar las campañas de recaudación de fondos, mientras que vecinos y voluntarios ya han impulsado un grupo de apoyo para preservar este histórico edificio.
Para el obispo de Blackburn, Philip North, el descubrimiento representa mucho más que una aportación económica. “Demuestra el cariño que se le tiene al edificio. Demuestra que, cuando confiamos, Dios provee”, afirma. En definitiva, lo que comenzó como una despedida se ha terminado transformando, gracias a un golpe de suerte, en una nueva oportunidad para escribir otro capítulo en la historia de San Wilfrido.
