Una isla de cinco hectáreas a la venta desde 95.000 euros, pero viene con truco: no se puede construir nada y ni las orillas son del comprador
Su conservación está por encima de cualquier proyecto urbanístico.
Tener una isla en propiedad es una de esas ideas que muchos relacionan con exclusividad, tranquilidad y la posibilidad de crear un refugio privado lejos de todo. Sin embargo, no todas las oportunidades cumplen con esa imagen idílica tan extendida. En Bélgica ha salido a la venta una isla por menos de 100.000 euros, pero las condiciones para su futuro propietario están muy lejos de lo que cualquiera podría imaginar.
Se trata de la isla de Houx, ubicada en el municipio belga de Yvoir, en pleno río Mosa. Este enclave de casi cinco hectáreas, cubierto de abundante vegetación y prácticamente intacto desde hace décadas, ha salido al mercado con un precio de partida de 95.000 euros. Sin embargo, quien decida comprarla no solo adquirirá un espacio natural protegido, sino también una larga lista de limitaciones que impiden convertirla en el paraíso privado soñado.
Pese a su aspecto natural y aislado, se trata de una propiedad privada adquirida en 1996 por un empresario vinculado al sector maderero, tal y como recoge La Libre. Además, la isla forma parte de la red europea Natura 2000, una figura de protección ambiental que impide levantar viviendas, desarrollar complejos turísticos o realizar transformaciones que puedan alterar el ecosistema. Por tanto, el comprador adquirirá un espacio natural cuya conservación estará por encima de cualquier proyecto urbanístico.
No todo está a la venta
Además, la venta tampoco incluye la totalidad del enclave, ya que las orillas y las riberas continúan siendo de dominio público y están gestionadas por la autoridad responsable de las vías navegables. Incluso una pequeña porción de la isla pertenece al Servicio Público Valón, por lo que la superficie que realmente está a la venta supera ligeramente las cuatro hectáreas de las cinco que se anuncian.
En todo caso, las únicas intervenciones que podrían autorizarse serían instalaciones temporales y desmontables, como una pequeña cabaña o una estructura ligera, siempre que obtengan el visto bueno del departamento de Urbanismo de Yvoir y del ayuntamiento. Los responsables de la operación inmobiliaria ya han advertido que conseguir cualquier autorización requerirá un proceso administrativo complejo.
Pese a todas estas limitaciones, la isla ha despertado el interés de posibles compradores. La agencia encargada de la venta asegura haber recibido alrededor de una veintena de consultas pocos días después de publicar el anuncio, una respuesta que incluso sorprendió a quien la vende. Una muestra de que, para algunos, poseer un rincón único de naturaleza sigue teniendo un atractivo difícil de igualar, incluso sin posibilidad de construir en él.