Una isla habitada de las Azores estuvo a punto de sufrir una erupción volcánica en 2022 sin que nadie lo supiera: 18.000 terremotos lo destaparon
Los vecinos preparaban posibles evacuaciones ante el miedo de una erupción inminente.
Las Azores llevan años apareciendo en listas de destinos soñados por su naturaleza salvaje, volcanes dormidos, lagunas imposibles y tesoros perdidos en medio del Atlántico que atraen cada temporada a miles de viajeros. Pero bajo esa imagen de paraíso tranquilo, la tierra sigue viva. Y ahora, un estudio científico ha revelado que una de sus islas habitadas estuvo mucho más cerca de sufrir una erupción volcánica de lo que nadie imaginaba.
La protagonista de esta historia es São Jorge, una estrecha isla volcánica del archipiélago portugués donde viven unas 8.000 personas y que en marzo de 2022 empezó a temblar sin descanso. En apenas unos días, más de 18.000 pequeños terremotos pusieron en alerta a científicos y autoridades, mientras cientos de vecinos preparaban posibles evacuaciones ante el miedo de una erupción inminente.
Ahora, un estudio liderado por investigadores de la University College London y publicado en Nature Communications reconstruye con más precisión lo que pasó bajo tierra. Una enorme masa de magma ascendió desde más de 20 kilómetros de profundidad, quedándose a tan solo 1.600 metros de la superficie antes de detenerse. El trabajo analiza los terremotos con alta precisión mediante sensores terrestres y submarinos, además de datos geodésicos y satelitales.
Una “intrusión secreta”
La mayor parte de este ascenso de magma pasó desapercibido porque no provocó actividad sísmica, es decir, no se registraron terremotos medibles en la superficie. Como explicó el Dr. Stephen Hicks, autor principal del estudio, a EurekAlert, se trató de una "intrusión secreta" de magma en las capas superiores del manto terrestre. El fenómeno se produjo en apenas unos días y desplazó millones de metros cúbicos de roca fundida bajo la isla.
La clave estuvo en una de las grandes fallas de la isla, la zona de Pico do Carvão. Según los autores, esa fractura actuó al mismo tiempo como canal de subida y como freno, ya que por ahí se abrió paso el magma, pero también pudo escapar presión y fluido lateralmente, lo que ayudó a bloquear una erupción que parecía cercana. Además, las imágenes por satélite detectaron una elevación del terreno de unos 6 centímetros.
El resultado de esta investigación cambia por completo lo que se pensaba sobre este episodio de 2022: no fue solo una secuencia de temblores de la tierra, sino una intrusión magmática “silenciosa” durante gran parte de su ascenso. Para los científicos, el caso de São Jorge demuestra que los volcanes pueden estar mucho más activos de lo que parece y que combinar datos de tierra y fondo oceánico es decisivo para anticipar mejor este tipo de crisis en islas volcánicas como las Azores.