Un agricultor explica qué es más rentable, una viña o un olivar, y la respuesta es contundente: "Siempre y cuando lo vendamos directamente"
La rentabilidad no depende solo del precio final, sino también del proceso.

Entre hileras de viñas y campos de olivos se juega buena parte del futuro del campo español. Mientras muchos agricultores lidian con el aumento de costes y la incertidumbre de los precios, la pregunta sobre qué cultivo resulta más rentable vuelve a estar sobre la mesa. En un momento marcado por la falta de relevo generacional y las dificultades para mantener explotaciones pequeñas, cada vez más voces del sector alzan la voz.
Entre ellas, un agricultor lo ha resumido con claridad en un vídeo que se ha hecho viral en TikTok: hoy, el olivar parece ganar terreno a la viña, aunque con una condición clave. Así lo resume Ángel en una publicación reciente en la cuenta @aceitesposito, donde explica desde su propia experiencia por qué considera que el aceite ofrece actualmente más rentabilidad que el vino, especialmente cuando el productor consigue reducir la dependencia de intermediarios.
Sus palabras reflejan una preocupación cada vez más extendida entre quienes trabajan en el campo, especialmente en zonas donde el viñedo tradicional lleva años sufriendo por los bajos precios y el aumento de los costes de producción. “Ahora mismo el olivo es más rentable”, afirma, aunque matiza que esa ventaja depende de un punto clave: “Siempre y cuando lo vendamos nosotros directamente al consumidor final”.
La viña exige mayor mano de obra
Para Ángel, la diferencia no está solo en el cultivo, sino en la capacidad de los productores para obtener un mayor margen sin depender únicamente de grandes distribuidores o intermediarios. El agricultor defiende que la viña “está a pérdidas” y que lleva años arrastrando precios por debajo de costes, mientras que el olivar conserva algo de margen, sobre todo cuando el productor acorta la cadena y vende sin intermediarios.
A su vez, defiende que el olivo exige menos mano de obra que la viña, especialmente frente a los viñedos tradicionales en vaso, donde la vendimia, la poda y parte del desbroce siguen siendo más manuales. En cambio, señala que el olivar está más mecanizado. Esa diferencia de costes y de intensidad de trabajo ayuda a explicar por qué la rentabilidad no depende solo del precio final, sino también del tiempo, la inversión y la estructura de cada explotación.
En ese escenario, el agricultor lanza una recomendación para los jóvenes que quieren iniciarse en el campo. “Cuando estás empezando todo lo que te den es bueno, pero yo optaría por el olivo siempre”, explica, ya que este cultivo le parece la opción más lógica por rentabilidad y proyección, aunque avisa de que el árbol tarda más en devolver la inversión. Aun así, considera que el futuro del sector pasa por un modelo más sostenible y rentable para quienes trabajan la tierra.
