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03/02/2013 10:03 CET | Actualizado 04/04/2013 11:12 CEST

El Supremo de la India prohíbe a los turistas entrar en la Reserva Jarawa

Survival International celebra la decisión del Tribunal Supremo de la India que prohíbe el acceso de los turistas a una carretera ilegal de las islas Andamán como un paso en la dirección correcta para atajar el problema de los "safaris humanos" que amenazan la supervivencia de los jarawas. La carretera atraviesa la reserva en la que vive esta tribu y permite a cientos de turistas adentrarse en su selva cada día.

Desde hace casi veinte años Survival desarrolla una campaña por los derechos de los jarawas y ejerce presión para lograr el cierre definitivo de la carretera ilegal Andaman Trunk Road. En 2011, junto con la organización andamanesa Search, lanzó un boicot turístico para impedir el uso de la vía. La iniciativa cuenta ya con el apoyo de muchos de los principales operadores turísticos de las islas.

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Un turista graba a un hombre jarawa en la carretera ilegal que atraviesa la tierra de esta tribu. © Survival International.

Esta última victoria judicial se produce como resultado de una larga batalla legal. En 2002 el Tribunal Supremo ya ordenó el cierre de algunos tramos de la carretera. Las autoridades de la India ignoraron este dictamen, y también los que llegaron a posteriori, como la orden que emitía el Supremo el pasado mes de julio para que el Gobierno de las islas implementara una Zona de Amortiguamiento de cinco kilómetros alrededor de la reserva de los jarawas, con el objetivo de protegerlos de la explotación turística. Los magistrados indicaron expresamente que las cuevas de caliza y el volcán de barro situados en la isla de Baratang debían ser clausurados (aunque los turistas que recorren la reserva jarawa lo hacen, presumiblemente, para visitar las cuevas y el volcán, muchos admiten abiertamente que la principal atracción pasa por ver a los jarawas).

La desobediencia de las autoridades a implementar la Zona de Amortiguamiento ha supuesto un "grave y continuado desacato al tribunal" a causa de las "flagrantes violaciones", tal y como señala Survival International en una carta que remitió a los jueces del Supremo a principios de este mes. En dicha misiva la organización instaba al Tribunal a tomar medidas.

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Niñas jarawas con vestimentas que les lanzan los turistas. © Survival International.

La semana pasada la administración de las Andamán intentó eludir de nuevo la resolución de julio anunciando una versión light de la Zona de Amortiguamiento que permitía que las cuevas de caliza y el volcán de barro se mantuvieran abiertos, y por tanto que la práctica de los "safaris humanos" pudiera seguir llevándose a cabo sin mayores problemas.

La clave de la campaña contra los "safaris humanos" gira en torno al derecho de los propios jarawas a elegir su modo de vida. Si se permite el tránsito de turistas por la carretera, la tribu pierde su derecho al control sobre su propio territorio y se ve expuesta, además, al riesgo de contagio de enfermedades frente a las que no tiene inmunidad.

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Jarawas en la carretera ilegal que atraviesa su reserva. © Ariberto De Blasoni/Survival.

Parece ser que los jueces del Tribunal Supremo han preguntado a las autoridades de las Andamán si "quieren que los jarawas se mantengan en aislamiento o que sean asimilados en la sociedad dominante". Pero esta no es la pregunta adecuada: los propios jarawas han de ser quienes decidan cómo quieren vivir; no es una cuestión de aislamiento o asimilación lo que emana de este polémico caso, sino de que estas personas puedan tomar sus propias decisiones sobre sus vidas y su futuro. La pregunta que el Supremo debería formular a la administración es: ¿cómo van a proteger la tierra de los jarawas y asegurar que pueden tomar sus propias decisiones sobre sus vidas sin que se les impongan conceptos ajenos de "desarrollo"?

La decisión del Supremo es, sin lugar a dudas, un paso positivo, aunque por el momento es solo una orden provisional. Sin embargo, a diferencia de ocasiones anteriores, parece que esta vez ha surtido algo de efecto: la administración de las Andamán ha declarado públicamente que los turistas están prohibidos en la carretera y ha advertido a los operadores turísticos que se enfrentarán a acciones legales si introducen a sus clientes en la Reserva. Parece que por fin ha llegado el momento de que las autoridades de las Andamán establezcan una ruta alternativa para que los jarawas puedan disfrutar de su tierra en paz y de la forma que ellos mismos elijan. Mientras tanto, la lucha por conseguir que se respeten los derechos de los jarawas continúa.

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