Eduardo López (Fujifilm): "La fotografía analógica no está muerta y está reviviendo como los vinilos"
El director de Fujifilm Imaging en España detalla cómo ha sido la transformación total del sector tras más de tres décadas en la compañía: "Estos últimos 30 años han sido una transformación absoluta del ecosistema fotográfico".

Eduardo López, director de Fujifilm Imaging en España, lleva más de tres décadas trabajando en la compañía japonesa, y es una de las personas que mejor ha vivido y sabe explicar la evolución del sector fotográfico.
Sin duda, es un libro abierto. No han pasado ni cinco minutos de esta entrevista y es el ejemplo perfecto de una persona a la que puedes estar escuchando durante varias horas. Sus anécdotas, vivencias y, sobre todo, cómo ha cambiado todo en estos últimos 30 años dan para escribir más de una obra.
El sector se ha transformado por completo. La aparición de los smartphones democratizó, -término que usa en varias ocasiones Eduardo López-, la fotografía por todo el planeta. Desde el lanzamiento del primer iPhone, con cámara integrada, todos podían capturar lo que pasaba a su alrededor con un dispositivo que llevaba en el bolsillo.
Momento que generó un gran momento de tensión en el sector fotográfico. Y la clave estaba clara: reinventarse y adaptarse a los nuevos tiempos o morir. Fujifilm se decantó por la primera opción e hizo que su legado creciera hasta lo que se ha convertido en la actualidad.
Pregunta: Más de 30 años en Fujifilm, has vivido de primera mano todos los cambios en el sector. ¿Cómo ha ido cambiando la fotografía y cómo ha cambiado el mercado?
Respuesta: Del blanco y negro al color, pasaron muchos años. De los 200 años de historia de la fotografía, los 170 primeros no tuvieron grandes revoluciones. Ahora, los últimos 30 años han sido de locura. Pero la revolución viene a partir del año 2000. Yo siempre cuento la misma anécdota. Hace 26 años tú tenías un carrete de 36 fotos y esto es lo que tenías para todo un año, porque en España se consumían en ese momento unos 40 millones de carretes. En la actualidad, yo no me imagino hacer 36 fotos con el móvil. Como mínimo voy a hacer 200. Es un cambio muy fuerte porque eran 36 fotos al año cautivas. Tenías que esperar a revelarlas y 15 días más tarde, obtener el resultado. Y para el negocio de la fotografía era un gran motor económico porque toda la cadena de valor, desde el que hacía la foto hasta la tienda que la entregaba, todo el mundo ganaba mucho dinero porque era un mercado recurrente.
P: ¿Y el gran cambio llega con las cámaras digitales?
R: Ocurrió cuando comienzan a aparecer las primeras cámaras digitales en el año 2000. Kodak hizo una cosa. Inventa la cámara digital y la mete en un cajón. No la desarrolló porque vio que era una amenaza. Otros fabricantes, como nosotros mismos, vimos que era una oportunidad. Entonces aparece el primer iPhone con cámara. Esos años, hubo una revolución total. La gente empezó a comprar cámaras digitales, a hacer fotos y a grabarlas en tarjetas de memoria. Pero había un hándicap y es que la tarjeta de memoria tenías que llevarla a algún sitio. Entonces ahí, se produce el primer cambio. La gente ya no necesita imprimir las fotos, pues las veía de momento. Las consumía en las pantallas pequeñas. Lo que se produce es una democratización. Se produce en el momento en el que aparecen los smartphones. Todo el mundo lleva una cámara. Y de hecho, hoy en día, cualquier fabricante de teléfonos venden los teléfonos como si fuesen cámara, no los venden como teléfonos.
P: Y luego aparecen las redes sociales…
R: Luego hay un efecto posterior que son las redes sociales. Básicamente, Instagram, que eso lo que consiguen es globalizar además la fotografía. El smartphone te permite que todo el mundo tenga una cámara, pero las redes sociales te permiten que todo el mundo pueda interactuar a nivel global con sus imágenes. En 15 años, se produce un cambio absoluto del paradigma fotográfico y eso hace que la mayoría de los fabricantes fotográficos desaparezcan. Los que vimos una oportunidad, seguimos aquí. Los teléfonos móviles, para nosotros, fueron una oportunidad, porque si todo el mundo lleva una cámara en el bolsillo todo el mundo puede imprimir. Vamos a potenciar la venta por internet a través de empresas que puedan hacer que la gente desde casa mande las fotos del móvil a una nube. Todo esto ha ido evolucionando. Hay una vuelta a lo analógico. Fujifilm empieza a fabricar cámaras instantáneas porque la gente joven que va creciendo. La fotografía analógica vuelve a estar de moda, no está muerta y está reviviendo como los vinilos.
P: La base de todo es la ambición. Llevo varias semanas usando la Fujifilm X Half y es una mezcla de digital y de dispositivo vintage. ¿Esa es la apuesta actual?
R: Al final lo que se está consiguiendo es que la gente joven descubra algo que yo creo que es muy bonito y es la combinación de lo analógico con lo digital. El ser humano no es digital, el ser humano es analógico. Que no digo que esto con la inteligencia artificial y la tecnología no acabe sucediendo que al final seamos unos seres un poco híbridos. Pero esa esencia sigue existiendo.
La X Half es un ejemplo claro de cómo convive la esencia de la fotografía analógica con la fotografía digital. El tocar una cámara sigue teniendo ese proceso reflexivo, de cómo voy a hacer la foto y cómo voy a salir. La cámara es otro proceso. Yo creo que esto la gente joven lo está empezando a apreciar. El futuro de la fotografía pasa como siempre por las generaciones jóvenes. Ahora se imprime más que nunca. La variedad es brutal. Es un mundo mucho más bonito que el que había hace 25 años. Mucho más fresco y, además, la fotografía, que ya lo era, es un elemento al final de comunicación.

P: Otro de los efectos es que también se ha abierto una oportunidad para que la gente sea cada vez más profesional con la fotografía. ¿Cómo ves este cambio?
R: Como decíamos antes, la fotografía es técnica y arte. Esto me lo enseñó un fotógrafo de moda. Me dijo, ‘hay fotógrafos que son muy buenos técnicamente y hay fotógrafos que son muy buenos artistas’. Como los dispositivos de ahora son tan avanzados, realmente prima la parte artística. Hay gente por la calle que hace unas fotos increíbles, que requerirían de una gran técnica. Al final las cámaras y los teléfonos han facilitado que la gente desarrolle mucho más su punto creativo.
P: Hablabas antes de la aparición del primer iPhone. ¿Cómo han logrado desde Fujifilm convertir esa amenaza en una oportunidad?
R: Dentro de la casa hubo un momento muy duro. Fueron años de grandes reducciones de personal. La compañía cerró fábricas, despidió mucha gente, pero hubo un punto en el que se pensó rápidamente. En aquel momento no existía la nube, no existían las redes sociales. ¿Cuál era el punto fuerte que tenía en ese momento la marca? Las tiendas. Al final, en España, había unos 5.000 puntos de venta. Lo que se hizo fue una gran inversión de dotarse de dispositivos para que entrase una persona en la tienda y en lugar de llevarse un carrete, se llevase una cámara compacta. Se instalaron miles de quioscos, que eran pantallas táctiles y tenían una batería de cables. Salían las fotos en aquella pantalla táctil y las imprimías. Y eso fue una inversión que se hizo en todas las tiendas de fotografía del país de aquí. Luego ya apareció la nube, y eso fue otro cambio tecnológico. Entonces, las tiendas empezaron a morir porque los consumidores dejaron de ir. Ahí fue cuando se produjo el gran avance de las compañías como Fotoprix o como Hoffman que empezaron a darse cuenta de que el negocio estaba en el comercio electrónico y entonces empezaron a desarrollar webs para ofrecer servicios de impresión y mandártelas a casa. En la actualidad, debe de haber en España máximo unas 1.500 tiendas de las 5.000 que había. La fotografía se ha transformado un poco en regalo. Tiene que ir a un comercio y tocar. Las tiendas se han quedado un poco con ese nicho de mercado. Todos estos últimos 30 años han sido no solo transformación tecnológica y transformación en el comportamiento de los consumidores, sino transformación absoluta del ecosistema fotográfico.
P: Y ahora nos encontramos con otra revolución, la inteligencia artificial. ¿Cómo va a influir?
R: Yo creo que para los próximos años hay un ingrediente muy interesante que es la inteligencia artificial. Se puede mirar de dos maneras: como una amenaza o como una oportunidad. Nosotros, como una oportunidad. Por ejemplo, en la captura fotográfica. Cuando alguien hace una foto, ya se aplica la inteligencia artificial en las cámaras digitales y en los teléfonos. Pero una de las cosas que tienen las cámaras digitales es, por ejemplo, quiero hacer fotos de retrato y hacen seguimiento a los ojos de la persona. Entonces esto es una aplicación de inteligencia artificial de cómo el sensor va buscando junto con el software el enfoque al ojo. Ya se está aplicando inteligencia artificial a la hora de capturar. Y a la hora de imprimir tenemos un par de hándicap. Yo creo que la inteligencia artificial se va a aplicar en los buscadores de imágenes. Vas a ir a buscar de una manera bastante fiel dando dos o tres parámetros. Y luego, lo que ya estamos viendo, el generar imágenes con movimiento o sin movimiento de seres queridos que ya no están y que todo eso tenga un nivel de calidad alto y óptimo para poder ser impreso.
P: España acoge por segundo año consecutivo la Fujikina. Este año, en Madrid. ¿Qué supone para nuestro país un festival así?
R: En los últimos años, se han ido perdiendo mucho las antiguas ferias. Sí que es verdad que cada vez hay más galerías. Cada vez hay más reconocimiento de la fotografía como arte. Nosotros, aquí en Barcelona, tenemos una tienda que es la House of Photography. Es una tienda que permite que la gente tenga una experiencia, con una galería fotográfica donde puede haber una exposición fotográfica. Es un punto de encuentro cultural.
La Fujikina es un evento que surge hace como cuatro años, precisamente buscando ese acercamiento de la fotografía al gran público. Como experiencia y como arte. Se va a celebrar en el Colegio de Arquitectos de Madrid y es una oportunidad para escuchar fotógrafos de renombre que van a hablar sobre arte y sobre sus trabajos y sobre sus experiencias personales. Es la posibilidad de escuchar a grandes fotógrafos, trabajen o no con Fuji. Nosotros al final lo que pretendemos es que sean grandes ponentes, dar visibilidad a galería fotográfica. Y luego es una oportunidad también para tocar producto, ver producto, hacer photowalk. Viene desde Tokio, de preservar la memoria colectiva, personal, la memoria individual, preservar al final la historia y la sociedad y nuestros valores. El objetivo es acercar la fotografía al gran público.

P: Si pudieses mirar de aquí a 5 años. ¿Qué dispositivo de Fujifilm crees que nos podría sorprender tener en las manos?
R: Me es difícil responderte, porque tampoco nos dan mucha información sobre lo que va a venir los próximos años. Yo creo, y es mi opinión personal, que en la parte de cámaras fotográficas habrá una evolución hacia a que sean más tecnológicas. Pero una cámara es una cámara. Podrás tenerla con más resolución, de una forma más rápida, podrás combinar algo que sí que creo que acabará pasando y es que las cámaras fotográficas no serán fotográficas, sino que serán de vídeo. Pero yo creo que Fujifilm va a seguir experimentando mucho más con el consumidor. Porque esto es un negocio y donde está el gran negocio es en el consumo. Creo que va a trabajar mucho más la combinación de analógico con digital, como la X-Half. Por ejemplo, cámaras de un solo uso. Yo creo que se va a experimentar más en esa combinación mundo digital de gente joven, de redes sociales, con el mundo analógico para no perder esa esencia de la magia. El valor de la foto viene con el paso de los años. Ahí es cuando toma valor la fotografía para ser impresa y para ser buscada. Ahí es donde puede funcionar la IA. Un fotógrafo me dijo hace poco que ‘una fotografía es solo fotografía pues se imprime, el resto son imágenes’. Pues es verdad. Esto creo que otra oportunidad para el futuro.
