Google avisa a la UE ante su plan de soberanía tecnológica: "Levantar muros sería contraproducente"
Nuevamente, surge el debate entre regulación y crecimiento.

El máximo responsable jurídico y de asuntos globales de Google ha lanzado una advertencia directa a Bruselas: en su intento por reforzar la soberanía tecnológica, la Unión Europea podría terminar debilitando su propia competitividad. Kent Walker considera que limitar el acceso a tecnología extranjera -en particular la estadounidense- puede convertirse en un obstáculo para el crecimiento que el propio bloque persigue.
En declaraciones al Financial Times, el directivo describió la situación como una "paradoja competitiva": Europa quiere acelerar su desarrollo económico, pero al mismo tiempo endurece las condiciones para utilizar herramientas digitales que, a su juicio, resultan esenciales para lograrlo. "Le aportamos un valor significativo a Europa", vino a señalar, subrayando que levantar barreras frente a algunas de las tecnologías más avanzadas del mundo sería, en última instancia, contraproducente.
Sus palabras coinciden con una cumbre celebrada en Bélgica en la que los líderes europeos debatieron cómo reforzar la posición del continente en un contexto global cada vez más inestable.
Soberanía digital frente a dependencia tecnológica
El debate sobre la autonomía tecnológica europea ha cobrado fuerza en los últimos meses. El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha reactivado en Bruselas el temor a un posible "desacoplamiento tecnológico" entre Estados Unidos y la UE, impulsado por tensiones geopolíticas o comerciales.
En este contexto, varias iniciativas están sobre la mesa:
- La preparación de un "paquete de soberanía tecnológica" previsto para primavera
- El impulso a soluciones de nube soberana europea
- El refuerzo de la independencia en materia de software estratégico
Al mismo tiempo, empresas europeas buscan alternativas locales. La startup francesa Mistral AI ha anunciado que multiplicó por veinte sus ingresos en el último año, beneficiándose de la demanda de compañías que quieren reducir su exposición a proveedores estadounidenses.
Walker propone una vía intermedia: lo que denomina "soberanía digital abierta". Según esta fórmula, Europa podría mantener el control sobre sectores críticos -como el almacenamiento de datos o el cumplimiento normativo- sin renunciar al uso de tecnologías desarrolladas fuera del continente. En su opinión, esto podría articularse mediante alianzas entre compañías estadounidenses y socios europeos que garanticen:
- Control y supervisión local
- Almacenamiento de datos en territorio europeo
- Cumplimiento estricto de la normativa comunitaria
- Tensiones regulatorias en aumento
Las fricciones entre Bruselas y Washington no se limitan al comercio. Bajo la administración Trump, las diferencias sobre la regulación digital europea se han intensificado, incluyendo normas sobre competencia, protección de datos y restricciones al uso de redes sociales por menores.
El presidente francés Emmanuel Macron, firme defensor de la soberanía tecnológica, ha anticipado que podrían producirse nuevos choques regulatorios entre ambos bloques a lo largo del año. Walker, sin embargo, confía en que el conflicto pueda evitarse. Desde la perspectiva de una multinacional como Google, sostiene, la proliferación de marcos regulatorios divergentes complica el desarrollo tecnológico. "Si hay 190 países con 190 reglas distintas, resulta extremadamente difícil crear software", advirtió.
El episodio de las amenazas de Trump sobre Groenlandia también avivó en Europa el debate sobre posibles represalias contra Silicon Valley, especialmente teniendo en cuenta el déficit europeo en servicios frente a Estados Unidos. El directivo evitó entrar en ese terreno y recalcó que la compañía está centrada en ofrecer servicios al mercado europeo y mantiene un compromiso "profundo" con la región.
Investigaciones abiertas y la Ley de Mercados Digitales
La advertencia de Google llega en un momento delicado. La Comisión Europea mantiene varias investigaciones abiertas contra la compañía en aplicación de la Ley de Mercados Digitales (DMA), diseñada para equilibrar la competencia frente a los grandes actores tecnológicos.
El año pasado, Bruselas señaló que Google Search y Google Play -servicios de la matriz Alphabet Inc.- podrían no estar cumpliendo plenamente las nuevas obligaciones. Las conversaciones entre la empresa y la Comisión se encuentran en una fase avanzada.
Walker asegura que se han producido avances en el diálogo y se muestra optimista respecto a una solución que atienda las preocupaciones regulatorias sin perjudicar a consumidores ni empresas europeas.
A diferencia de otras tecnológicas, Google no reclama la derogación de la normativa digital europea, pero sí pide un enfoque "pragmático y orientado al futuro", especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial. Según Walker, la transición hacia la IA constituye el mayor cambio tecnológico visto hasta ahora y avanza a un ritmo más rápido que la capacidad regulatoria de los gobiernos.
En definitiva, el mensaje del responsable jurídico de Google es claro: en plena carrera global por la innovación, Europa debe encontrar un equilibrio entre autonomía y apertura si no quiere quedarse atrás en el desarrollo tecnológico.
