Ni Tung Tung Tung Sahur cumple: el Ministerio de Consumo participa en el primer estudio sobre los "influencers sintéticos"
El departamento que dirige Pablo Bustinduy ha participado en un "barrido global" de la ICPEN: cuatro de cada cinco influencers no etiqueta bien la publicidad.
Ni Tung Tung Tung Sahur ni Tralarero Tralarará ni las frutitas adúlteras (y misóginas). Nadie sabe quién está detrás de estos fenómenos virales producidos con inteligencia artificial y eso es un problema que está analizando la Red Internacional de Protección al Consumidor y Aplicación de la Ley (ICPEN, por sus siglas en inglés). El Ministerio de Consumo ha participado de este estudio.
Pero para entender la importancia que tiene este análisis global que se está llevando a cabo primero hay que tener en cuenta cuáles son los precedentes. En España, por ejemplo, se reformó la Ley General de la Comunicación Audiovisual para incluir, siguiendo las directrices de la Unión Europea, a los grandes influencers (creadores de contenido que reúnen unos requisitos) en la regulación.
Ahora que cada vez más jurisdicciones introducen normas que atan en corto el mundo de la creación de contenidos y la publicidad digital con particulares, la ICPEN se ha propuesto comprobar con un barrido de redes sociales si la mayoría de influencers están atendiendo a las nuevas normas (marcar correctamente cuando un contenido es publicitario, por ejemplo) o si por el contrario están ignorándolas deliberadamente.
Pero por el camino a este análisis ha surgido un nuevo fenómeno: son los llamados personajes realizados con inteligencia artificial. Nadie sabe quién está detrás de Bombardero Cocodrilo, Tung Tung Tung Sahur y compañía, aunque son un fenómeno de masas en especial entre los más pequeños. En los bazares de toda España hay desde pegatinas hasta camisetas y juguetes con su figura.
Detrás no hay nadie que reclame derechos de marca porque aunque se sabe quién está detrás de Tung Tung Tung Sahur (un usuario indonesio de TikTok), en la mayoría de las ocasiones estos personajes (y otros tantos que existen) se utilizan para promocionar contenidos de terceros sin identificar adecuadamente a los propietarios o a sus operadores. Además del dilema que desata: ¿quién es el creador, el usuario o la IA?
Por eso, el nuevo "barrido global" del ICPEN en el que ha participado el Ministerio de Consumo ha analizado 228 cuentas de influencers en todo el mundo: el 85% de ellos eran personas reales... mientras que el 15% restante eran "personajes sintéticos creados por inteligencia artificial"; recoge el Ministerio de Consumo en un comunicado remitido a los medios.
"La investigación evidencia que, aunque el 92% de las cuentas de influencers analizadas publican contenido comercial, solo una de cada cinco identifica de manera consistente el carácter comercial del contenido. Además, en muchas ocasiones esta identificación no resulta clara ni visible, pudiendo resultar desapercibida", recoge el departamento de Bustinduy.
Sobre los personajes sintéticos va más allá: se detiene sobre las "cuentas de personajes virtuales con apariencia humana creados con IA". "El 65% atribuyen experiencias humanas a personajes que son virtuales" y el 44% de estos "influencers virtuales" ni siquiera identifica a la persona física o jurídica que hay detrás de ellos, "dificultando la transparencia y la trazabilidad".
El Ministerio de Consumo, que está empleando herramientas de la UE e incluso está usando la inteligencia artificial para monitorizar la publicidad en redes sociales, es contundente al respecto: "Hay que reforzar la transparencia en el entorno digital para garantizar que las personas consumidoras dispongan de información suficiente y veraz".