Revolución antidrones: prueban un sistema de rayos láser con IA capaz de aniquilar minidron a 3 kilómetros de distancia
Muchos creen que el mercado de la defensa antidrones será uno de los grandes negocios militares de las próximas décadas.
Las guerras modernas están cambiando a una velocidad vertiginosa, cada vez más cercanas a escenas de ciencia ficción. Uno de los mayores problemas para ejércitos y aeropuertos ya no son los grandes cazas ni los misiles hipersónicos, sino algo mucho más pequeño y barato: los minidrones.
En Alemania, una startup tecnológica asegura haber dado un paso importante para combatirlos. La empresa Inleap Photonics está probando un sistema de defensa basado en rayos láser e inteligencia artificial capaz de localizar, seguir y destruir drones ligeros en cuestión de segundos.
El sistema utiliza un láser de hasta diez kilovatios controlado por software con IA y diseñado específicamente para neutralizar pequeños drones y microdrones a distancias de hasta tres kilómetros. Todo ocurre extremadamente rápido. El dron es detectado, identificado, enfocado y destruido por el láser en apenas unos segundos.
Cómo funciona el sistema
La tecnología desarrollada por Inleap Photonics combina radares, cámaras, sensores y algoritmos de inteligencia artificial.
Cuando un dron entra en el área vigilada, los sensores externos alertan automáticamente al sistema. El láser apunta hacia el objetivo mientras una cámara transmite imágenes en tiempo real al centro de control.
La IA analiza el objeto, confirma que realmente es un dron y calcula exactamente dónde debe impactar el rayo para inutilizarlo. El disparo final, eso sí, sigue necesitando autorización humana.
El disparo final, eso sí, sigue necesitando autorización humana. “Antes de que el láser derribe un dron, siempre debe haber una persona que dé la orden”, explica el físico Morten Steinecke, uno de los responsables técnicos del proyecto, en declaraciones al diario Der Spiegel.
Un dron destruido en dos segundos
Durante las pruebas realizadas en un claro cercano a Hannover, el sistema fue capaz de derribar un pequeño dron de unos 200 gramos. En las pantallas del centro de control, el dron aparecía como un punto blanco identificado automáticamente por la IA. Después llegó el disparo.
Las imágenes grabadas muestran cómo el dron comienza a tambalearse antes de caer al suelo envuelto en humo apenas dos segundos después del impacto. El láser destruyó uno de los brazos de la aeronave y dañó el cableado interno.
Según explica el ingeniero Marius Lammers, los brazos de muchos drones son especialmente vulnerables porque contienen cables que conectan motores y hélices.
Más barato que los sistemas militares gigantes
La gran diferencia respecto a otros sistemas láser militares es la potencia. Mientras proyectos como Iron Beam, desarrollado por la empresa israelí Rafael Advanced Defense Systems, utilizan láseres de alrededor de 100 kilovatios, el sistema alemán funciona con mucha menos energía.
Eso abarata enormemente el coste y permite desplegarlo contra amenazas más pequeñas. El objetivo principal no son grandes misiles ni aviones, sino enjambres de drones baratos como los que ya están transformando conflictos como la guerra entre Rusia y Ucrania.
Lammers asegura incluso que el sistema podría llegar a inutilizar drones kamikaze tipo Geran-2, utilizados por Rusia, aunque todavía no se han realizado pruebas aéreas reales con este tipo de aparatos.
La gran ventaja: no necesita munición
Los láseres tienen varias ventajas frente a los sistemas antiaéreos tradicionales. Disparan literalmente a la velocidad de la luz, no necesitan proyectiles y pueden seguir funcionando mientras tengan suministro eléctrico.
Eso los convierte en herramientas muy atractivas contra ataques masivos de drones baratos, donde utilizar misiles convencionales resulta extremadamente caro.
Además, el sistema alemán incorpora baterías que le permiten operar varias horas incluso sin conexión eléctrica externa.
Pero también tiene limitaciones
No todo son ventajas. Las armas láser siguen teniendo problemas importantes con la lluvia, la niebla o determinadas condiciones atmosféricas, que pueden reducir notablemente su efectividad.
También existe otro problema delicado: la seguridad. Los láseres de alta potencia pueden causar daños graves en ojos y piel si el haz o sus reflejos impactan accidentalmente sobre personas. La empresa afirma haber desarrollado sistemas de seguridad capaces de apagar automáticamente el láser si aves, personas u objetos inesperados cruzan la trayectoria.
El mercado militar ya se mueve
La tecnología está despertando mucho interés en el sector militar europeo. Inleap Photonics ya colabora con Stark Defence, fabricante de drones militares y vehículos no tripulados.
Además, las Fuerzas Armadas alemanas participan en el proyecto “Laserdome”, diseñado para comprobar si este tipo de sistemas pueden defender instalaciones militares frente a enjambres completos de drones.
Detrás también empiezan a aparecer inversores potentes. Entre ellos figura el High-Tech Gründerfonds, respaldado por el Ministerio alemán de Economía. Porque muchos creen que el mercado de la defensa antidrones será uno de los grandes negocios militares de las próximas décadas. Y porque el futuro de las guerras, cada vez más, parece volar bajo y hacer mucho ruido con hélices diminutas.