Óscar Puente compara la visita de León XIV a Madrid y Barcelona con dos conceptos que levantan ampollas
El ministro de Transportes también se acuerda de Almeida.
El paso del papa León XIV por España está dejando huella. Primero lo hizo en Madrid, la capital, cuyo itinerario culminó en el estadio Santiago Bernabéu con un espectáculo. El pontífice continuó su viaje en Barcelona, acudiendo a la ciudad condal para oficializar una misa por el centenario del fallecimiento del arquitecto Antoni Gaudí.
Entre los asistentes a la misa solemne en la Sagrada Familia estuvieron los reyes de España, Felipe VI y Letizia; Pedro Sánchez, junto a su mujer Begoña Gómez —con quien cumplía 20 años de casado oficialmente ese mismo día—; y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, entre otros.
La culminación de la Sagrada Familia fue un auténtico éxito y muy aplaudida. Después de que León XIV bendijera la Torre de Jesucristo, comenzó un espectáculo de luces con un coro de niños saliendo del templo mientras se iluminaban las lámparas de los 4.000 asistentes que estaban en el exterior.
"Digno herederos de la Botella"
Un evento histórico que no ha podido evitar ser comparado en redes sociales. Muchos han puesto en tela de juicio a la capital española no por los eventos, sino por sus dirigentes, el alcalde José Luis Martínez-Almeida y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.
Uno de ellos ha sido el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien, maravillado con el espectáculo barcelonés, ha mandado un recado a los dirigentes madrileños en un mensaje publicado en X: "Lo que hemos visto estos días es que Barcelona sigue siendo la de las olimpiadas mágicas del 92: creatividad, buen gusto, precisión".
Sin embargo, a Madrid la ha descrito como "la del relaxing cup of café con leche en la Plaza Mayor": "Almeida y Ayuso, dignos herederos de la Botella".
Víctor Gutiérrez manda otro recado a Ayuso
El waterpolista y diputado del PSOE Víctor Gutiérrez va por el mismo camino. No ha podido evitar comparar ambos eventos, aunque más por sus dirigentes: "A los madrileños nos surge la pregunta de si esto es lo máximo a lo que podemos aspirar en nuestra ciudad".
"Cada vez que Madrid intenta organizar un gran evento queda en evidencia un problema que va mucho más allá de la logística: la absoluta falta de imaginación de quienes gobiernan esta ciudad y esta comunidad", defiende.
La comparación sigue: "Mientras otras ciudades entienden que los grandes acontecimientos son oportunidades para proyectar modernidad, cultura, creatividad y una visión de futuro, aquí seguimos instalados en una mezcla de autocomplacencia, propaganda y una estética de otra época".
Ha concluido con un mensaje directo al Ejecutivo regional: "Hay una derecha madrileña que presume constantemente de gestión, pero que cuando se trata de generar proyectos con ambición cultural, simbólica o internacional demuestra una pobreza de ideas preocupante. Confunde modernidad con marketing, liderazgo con autopromoción y libertad con ausencia de proyecto colectivo".
Y ha rematado: "Madrid podría competir con cualquier gran capital europea. Lo que la frena no es la falta de recursos, ni de talento, ni de atractivo. Lo que la frena es quien la dirige".