Un experto explica si es mejor dejar el aire puesto toda la noche o encenderlo y apagarlo
Un instalador explica por qué muchos usuarios cometen el mismo error cada verano y asegura que el verdadero problema no siempre está en el aparato, sino en la vivienda.
Con la llegada de las altas temperaturas, millones de personas vuelven a hacerse la misma pregunta cada noche: ¿es mejor dejar el aire acondicionado encendido mientras dormimos o apagarlo para ahorrar electricidad?
La duda es tan habitual que se ha convertido en una de las consultas más frecuentes que recibe Carlos Llull, instalador especializado en climatización y creador de contenido en TikTok, donde ha querido desmontar una de las creencias más extendidas sobre el consumo energético de estos aparatos.
Y su respuesta sorprende a muchos.
El error que comete mucha gente durante la noche
Según explica el experto, el razonamiento habitual suele ser sencillo: se enciende el aire acondicionado hasta enfriar la habitación, se apaga para ahorrar y, si vuelve a hacer calor durante la madrugada, se vuelve a encender.
Sin embargo, asegura que esa estrategia no siempre es la más eficiente. Y usa un ejemplo muy común. Son las diez de la noche, la habitación está a 29 grados y el usuario programa el aire acondicionado a 24. El equipo trabaja a máxima potencia durante un tiempo, enfría la estancia y, una vez alcanzada la temperatura deseada, reduce automáticamente su esfuerzo.
Es justo en ese momento cuando muchas personas deciden apagarlo y el problema llega horas después.
Lo que ocurre a las tres de la mañana
Aunque el aire esté apagado, la vivienda sigue acumulando calor. Las paredes, los techos y los muebles han absorbido temperatura durante todo el día y poco a poco vuelven a calentar el ambiente. El resultado es que muchas personas terminan despertándose de madrugada con sensación de calor y vuelven a poner en marcha el aparato.
Según explica el instalador, ese nuevo arranque obliga al equipo a trabajar otra vez a plena potencia para enfriar toda la habitación desde cero, algo que puede resultar menos eficiente que haber mantenido una temperatura estable durante toda la noche.
La clave está en los equipos modernos
El experto recuerda que la mayoría de aparatos actuales utilizan tecnología inverter, diseñada precisamente para evitar esos picos de consumo constantes. Estos sistemas no funcionan siempre al 100% de su capacidad. Una vez alcanzada la temperatura programada, reducen automáticamente la potencia y mantienen el ambiente con un gasto mucho menor.
Por eso, asegura que mucha gente sigue pensando en el aire acondicionado como si funcionara igual que los modelos antiguos, cuando la realidad es bastante diferente.
En un escenario exigente, calcula que una máquina con una potencia máxima de unos 1.500 vatios podría costar alrededor de un euro durante una noche completa de ocho horas.
El verdadero enemigo no siempre es el aire acondicionado
Para Llull, el foco del debate suele estar mal planteado. Más que preguntarse cuánto consume el aparato, considera que muchas veces habría que analizar cuánto calor entra en la vivienda.
Un mal aislamiento, ventanas expuestas al sol durante horas o una casa que acumula altas temperaturas durante el día pueden obligar al sistema a trabajar mucho más de lo necesario.
Por eso insiste en que el gasto final no depende únicamente del aire acondicionado, sino también de las condiciones de la vivienda.
Su conclusión es clara: en muchos casos, los equipos inverter modernos están diseñados precisamente para mantenerse funcionando de forma eficiente durante largas horas, y apagarlos constantemente para volver a encenderlos puede no ser el ahorro que muchos creen.