Una chica de Mallorca estalla por la masificación turística: su día a día cuando coge el autobús es "una locura"
"Tenemos cosas que hacer y ellos están de vacaciones".

La masificación turística supone un gran problema para miles de personas que viven en zonas de España donde la principal actividad económica está asociada al ocio.
Uno de esos territorios es las Islas Baleares, que cada año recibe a casi 20 millones de turistas, según la encuesta Frontur del Instituto Nacional de Estadística (INE), con Mallorca e Ibiza como principales destinos.
Una joven mallorquina ha denunciado la situación a la que se enfrenta cada día a causa del excesivo número de turistas que recorren la isla. Visiblemente nerviosa, relata lo que le ha ocurrido al coger el autobús para ir a trabajar.
"No podemos tener una vida normal. El Gobierno no hace nada", explica la joven, que asegura que el turismo en Mallorca "es una locura". Seguidamente cuenta detalladamente lo que se encuentra en la parada del TIB (Transport de les Illes Balears).
"Tenemos cosas que hacer y ellos están de vacaciones"
Esta mallorquina relata que la gente de su pueblo accede antes al autobús que los turistas: "Nos colamos, sí, porque nos pasa cada día que capaz esperamos dos horas para ir a trabajar o estudiar. Tenemos cosas que hacer".
"Nosotros no estamos aquí en Mallorca de vacaciones, estamos viviendo, trabajando, estudiando", insiste la joven. ¿Y qué pasa? Que si vives en un pueblo turístico capaz te peleas con algún turista porque no les parece que tú tengas que ir a trabajar", cuenta muy indignada.
"Tengo que salir a hacer mi vida, a trabajar o estudiar, y tengo que estar temblando en el puto bus al borde de un ataque de ansiedad", denuncia esta joven, que asegura que tiene miedo "de que le chillen" o "de tener que esperar dos horas".
"Estoy aquí al lado del conductor porque he tenido hasta miedo de que me violenten", sigue contando, para momentos después denunciar que "no mola tener que enseñarle a tu jefe fotos del bus todos los días".
"Los trabajadores, la gente que vivimos aquí, nos estamos comiendo toda esta mierda. No tengo por qué aguantar que la gente me chille, que me violenten, solo por tener que ir a hacer mis cosas, mi vida, mis obligaciones", sentencia.
