NOTICIAS
13/10/2012 20:34 CEST | Actualizado 13/10/2012 20:35 CEST

Francisco Rivera Ordoñez se retira de los ruedos aunque no lleva a cabo el corte simbólico de coleta

Gtresonline

El matador de toros Francisco Rivera Ordóñez ha confirmado a Efe su decisión de retirarse del toreo, aunque no ha llevado a cabo el corte simbólico de coleta que se esperaba al finalizar la corrida celebrada hoy en Zaragoza.

Según salía de la plaza, y a la pregunta de si esta tarde en Zaragoza había toreado en su última corrida en activo, Francisco Rivera Ordóñez contestó con un lacónico: 'Si Dios quiere, sí'.

'Paquirri', que fue ovacionado al finalizar sus dos faenas, brindó el último toro de su carrera a su hija, Cayetana, presente en una barrera del coso de la Misericordia, y abandonó la plaza entre abrazos de amigos y compañeros, pero sin el esperado corte del añadido. Sigue, de esta forma, el camino de su hermano Cayetano, que hace justo una semana anunció su retirada temporal de los ruedos.

El anuncio no sólo supone el adiós al último eslabón de una importante dinastía taurina, sino también un claro ejemplo de torero que pudo haber llegado a lo más alto y que, sin embargo, se quedó a medio camino.

Fran Rivera, como se anunciaba en sus inicios, lo tenía todo a favor para emprender su carrera en el toreo: una familia muy ligada a la profesión y una afición desmedida desde que era niño. Los inicios no fueron, por tanto, tan duros y tan difíciles como los que puede tener cualquier adolescente sin raíces taurinas. El hecho de ser nieto de Antonio Ordóñez e hijo del malogrado "Paquirri" le abrieron muchas puertas desde que empezó a torear sin caballos.

LA SAGA

Pero lejos de ser el típico torero "apadrinado", que entraba en los carteles simplemente por ser quien era, desde que debutó con picadores fue sorprendiendo a profesionales y crítica con un concepto valiente, puro y de mucho sentimiento, que recordaba mucho al de su padre.

Parecía entonces que la saga de los Rivera Ordóñez iba a tener una continuidad merecida y justificada, pues Francisco iba creciendo a pasos agigantados, consiguiendo triunfos de relumbrón en plazas importantes como Valencia, Sevilla, Barcelona, Málaga, Salamanca o Madrid, donde dejó buen ambiente en su debut a pesar de no triunfar.

Su papel de promesa del toreo se confirmó en su último año de novillero (1995) que completó con más cien paseíllos, por lo que le fueron concedidas el trofeo al mejor novillero de la temporada y la "Oreja de Plata" de Radio Nacional de España.

Tanta esperanza había puesta en él que en 1996 tomó la alternativa en plena Feria de Abril de Sevilla de manos de "Espartaco" y en presencia de "Jesulín de Ubrique". Aquella tarde estuvo a punto de abrir la Puerta del Príncipe, lo que volvía a corroborar su irrefrenable ascensión.

Los últimos años de la década de los 90 fueron los de mayor gloria para Francisco Rivera. Puesto en prácticamente todas las ferias de postín, nunca dejaba indiferente a nadie, siempre había algo en su forma de torear que suscitaba interés, y la gente acudía a la plaza a verle, a disfrutar de su toreo y de sus triunfos.

EUGENIA

Pero algo tuvo que pasarle a partir sobre todo de la entrada del nuevo siglo. Su enlace matrimonial con Eugenia Martínez de Irujo, hija de la duquesa de Alba, sus continuas apariciones en la prensa del corazón y la pérdida de fuelle en su trayectoria hicieron dudar sobre su capacidad e, incluso, compromiso con la profesión.

Rivera Ordóñez comenzó entonces a compaginar su actividad en los ruedos con otras facetas como empresario de la plaza de Málaga y también del coso que durante muchos años fue propiedad de su abuelo, el de Ronda, organizando las tradicionales corridas Goyescas, todo un acontecimiento, no sólo taurino, sino a nivel social y cultural.

EL HUFFPOST PARA CORREOS