La UE cambia las normas y a partir de 2027 ya no obligará a que relojes inteligentes y pulseras de actividad tengan batería extraíble
Los fabricantes han celebrado la marcha atrás de Bruselas, pero crece la indignación entre quienes defienden el derecho a reparar.

Quédate con esta fecha: febrero de 2027. Ese era el momento en el que se van a comenzar a aplicar algunas acepciones importantes del esperado Reglamento sobre pilas y baterías de la Unión Europea, que fue adoptado ya en 2023. La norma obliga a que muchos dispositivos tecnológicos (como móviles o consolas portátiles) tengan que tener baterías fácilmente extraíbles. Pero ahora hay un pequeño frenazo de Bruselas.
La Unión Europea ha acordado excluir de esta regulación dispositivos tecnológicos como las pulseras inteligentes o los smartwatches. Bruselas inició una audiencia pública en abril de este año en la que muchos fabricantes arguyeron que la miniaturización de muchos elementos de estos dispositivos (por ser más pequeños) hacía compleja la posibilidad de extraer baterías: el riesgo de que fuesen perforadas por los usuarios era elevado.
Bruselas ha aceptado ese extremo y mediante un acto delegado de la UE se ha introducido esa excepción esta misma semana. Por esa razón, a partir de febrero de 2027 seguirás viendo cómo en el mundo de los smartphones vuelven a aparecer las tapaderas traseras en muchos dispositivos (algo que no se veía desde hace casi dos décadas). Pero esto no aplicará a dispositivos electrónicos más pequeños.
La exención sobre pulseras o relojes inteligentes solo se aplicará en los casos en los que el fabricante pueda alegar que "la seguridad, la durabilidad o la resistencia al agua del dispositivo puedan verse comprometidas por el acceso del usuario a la batería". Esta exención se aplicará, además, en juguetes electrónicos pequeños, aunque solo hasta julio de 2030.
Bruselas ha estimado que los juguetes que requieran de batería no tendrán por qué permitir que esta sea extraíble y sustituible en los casos en los que interfiera claramente "la naturaleza o el tamaño del juguete". La industria alegaba en esos casos una cuestión de seguridad para los usuarios, pese a que la Coalición por el Derecho a Reparar también ha sido clara: "Una tapa con tornillo es inaccesible para un niño, no para un padre".
Reacciones dispares: "El tamaño es problemático"
Las nuevas reglas de la Unión Europea han sido celebradas por la industria tecnológica que fabrica este tipo de elementos wearables, pero no por los defensores del anhelado derecho a reparar. El medio Euractiv recoge la opinión de Thomas Opsomer, de una plataforma que ofrece manuales y herramientas para reparar electrodomésticos llamada iFixit. "Que el tamaño sea una justificación es problemático", denunció.
Para Opsomer, nada impedirá ahora que la industria se embarque en una tendencia de electrónica miniaturizada "desechable" y recuerda además que son dispositivos de corta vida útil lo que provoca más desechos. "También provocan graves riesgos de incendio en la etapa de reciclaje", abundaba este activista que también forma parte de la Coalición por el Derecho a Reparar.
La patronal europea de las grandes tecnológicas, la CCIA (en ella participan multinacionales como Google, Uber o Apple) celebró la "pragmática" decisión que había adoptado la Unión Europea, según recoge también Euractiv. "Reemplazar la batería de un dispositivo no es algo que uno mismo pueda hacer, hay componentes delicados y se requieren herramientas profesionales".
La entrada en aplicación de este reglamento ya ha provocado cambios de calado: Nintendo dejará de vender la primera versión de Nintendo Switch a partir del año que viene precisamente por no desarrollar una versión sin batería extraíble: al ser una consola al borde de su vida útil no le merece la pena fabricar más para el Viejo Continente. Sí habrá una versión con tapa para la batería de la nueva Nintendo Switch 2.
