INTERNACIONAL
12/03/2013 14:46 CET | Actualizado 13/03/2013 14:25 CET

La chimenea del Vaticano: en el centro de las miradas de los católicos de todo el mundo

EFE

Católicos de todo el mundo miran expectantes hacia la pequeña chimenea colocada sobre la Capilla Sixtina del Vaticano. El cónclave, al que asisten 115 cardenales de todo el mundo, decidirá en estos días quién será el sucesor de Benedicto XVI y lo anunciarán como se ha hecho durante los siglos: con la famosa fumata blanca (humo blanco) a través de esa chimenea.

Este método se instauró en la votación de 1225 tras la muerte de Gregorio X. De hecho el humo no es sólo la forma ancestral que tiene la Iglesia de anunciar al nuevo pontífice, sino que sirve para informar del estado de las negociaciones. Si el humo es negro, es que no hay papa; si es de color blanco, es que ya sí que lo hay.

Hasta ahora, el humo negro se producía tras la quema de las papeletas con los votos de los religiosos mezclados con paja húmeda. Por el contrario, para mostrar la fumata blanca, la paja utilizada debía estar seca. Sin embargo, a veces el color del humo no ha quedado del todo claro. En 1978, durante el cónclave en el que se eligió a Juan Pablo I, el humo que salió para confirmar la elección fue grisáceo.

A pesar de la larga tradición, en la votación de Benedicto y en esta ocasión, se ha introducido un pequeño cambio: se han instalado dos estufas en lugar de una sola. Aún así, contando con una segunda estufa en 2005, el humo salió gris en un primer momento y tardó en hacerse totalmente blanco. Se desconoce qué método seguirán este año para para evitar la confusión por el color de la fumata.

Tras terminar de salir la esperada fumata blanca, aparece en el balcón de la Basílica de San Pedro el cardenal encargado de anunciar al nuevo pontífice con la famosa frase: Habemus Papam. En este caso, el encargado de dar la noticia es el francés Jean-Louis Tauran (de no ser él el elegido).

Aislados y sin aparatos tecnológicos, los cardenales se confinan para discutir en la Capilla Sixtina y evitar influencias ajenas. La chimenea es su único medio de comunicación y se convierte por unos días en el centro del Vaticano.

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