POLÍTICA
16/07/2013 22:03 CEST | Actualizado 19/07/2013 11:07 CEST

Los riesgos de presentar una moción de censura: ¿Quién gana y pierde políticamente?

GTRES

Las mociones de censura tienen sus riesgos (y bastantes) para la oposición. Esta iniciativa parlamentaria, con la que ha amagado el PSOE, llevaría al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a someterse al examen de la Cámara y tener que dar explicaciones sobre el caso Bárcenas, pero su impulsor también se enfrenta a otra prueba de fuego.

El líder de los socialistas, Alfredo Pérez Rubalcaba, ha avanzado este martes que su grupo parlamentario presentará una moción en caso de que Rajoy siga guardando silencio ante las Cortes Generales sobre el escándalo de su extesorero, que este lunes declaró en la Audiencia Nacional que el PP tenía una contabilidad en B y que pagó sobresueldos al jefe del Ejecutivo.

Los socialistas han amenazado con esta iniciativa si el PP vuelve a vetar en la próxima reunión de la Diputación Permanente del Congreso que Rajoy dé la cara.

De presentarla finalmente, será la tercera vez que se produzca un debate de este tipo en España. En mayo de 1980 Felipe González presentó una contra Adolfo Suárez y en 1987 la puso en marcha el entonces presidente de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha, contra el Gobierno socialista. En estas dos ocasiones no prosperaron.

Pero, ¿qué consecuencias en el debate político puede tener esta moción?

Y EL GANADOR ES...

Se puede perder en votos una moción de censura, pero ganarla de cara a los ciudadanos. Así lo explica a El Huffington Postel catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Alcalá, Pablo Santolaya, que afirma que ese fue el caso de la presentada por Felipe González. A pesar de no arrancar la mayoría suficiente, consiguió posteriormente arrasar en las urnas.

Santolaya precisa que el caso contrario fue el de Hernández Mancha, quien "fracasó" tanto en votos, como políticamente con su moción. A su juicio, fue un intento de "presentación" como "alternativa". "Se mostró que no era un líder de suficiente solidez para oponerse al muy fuerte Gobierno de Felipe González, fue un hombre puramente de tránsito", sostiene el catedrático.

En las dos ocasiones, prosigue Santolaya, se han propulsado las mociones "no tanto" por el "desgaste del Gobierno", sino porque "se creía" que era "la oportunidad para presentar" un programa "alternativo" al Ejecutivo de ese momento.

¿QUÉ SE JUEGA RUBALCABA?

"Rubalcaba se lo juega todo", afirma el presidente de la Asociación Española de Consultores Políticos, Francisco Roldán. Según este experto, a una "moción" no "tienes que ir" para "molestar" y no puede ser algo "gratuito".

Cree que es muy "complicado" que finalmente los socialistas den el paso de presentar este ataque. "Si va a la moción y no consigue sus objetivos, el único camino que le sigue es dimitir", agrega Roldán.

Lo "positivo" que tendría esta moción para el líder de los socialistas, afirma el profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid y colaborador de la Fundación Alternativas, Ignacio Urquizu, sería que "contribuye a seguir desgastando al PP" al ser un "monográfico" en sede parlamentaria sobre el tema de Bárcenas.

Además, esta iniciativa afianza "más su posición dentro del partido porque había ya bastantes voces que pedían un poco más de contundencia en el estilo de oposición y en la estrategia". "En el momento que toma esta decisión, esos críticos tienen menos argumentos porque endurece el estilo de oposición y recoge algunas de las demandas que tenía en el partido dentro de esa línea", reconoce.

"La desventaja que se puede encontrar es el papel que jueguen el resto de grupos parlamentarios", apostilla este profesor, quien recuerda que en las crónicas de la moción de Hernández Mancha se señalaba que el resto de grupos de la oposición se "dedicó mucho más a criticarle a él que al Gobierno".

Por ello, comenta que el líder del PSOE "se arriesga a que los grupos de la oposición aprovechen, no solo para criticar al PP, sino para criticarle e intentar trasladar un poco el mensaje, muy extendido en la sociedad española, de que PP y PSOE son lo mismo y parecidos".

En este sentido, dice que "al igual" que los socialistas ganarían "visibilidad" con la moción, también lo harían Izquierda Unida y UPyD.

EN BUSCA DE UNA FÓRMULA

La moción de censura del PSOE buscaría que el presidente del Gobierno fuese al Parlamento para hablar de este tema tras los rechazos de los populares. ¿Es la mejor fórmula? "Sí, porque no hay otra", contesta Urquizu, quien subraya que "el parlamentarismo español necesita de muchas reformas, y una de ellas es que no hagan falta esas mayorías tan amplias para que comparezcan miembros del Gobierno".

Para Santolaya, no es el "instrumento constitucional más oportuno" para que se explique el presidente. El "problema" de la iniciativa para este caso es que originalmente "está diseñada" más bien "como un mecanismo" de "presentación de un Gobierno alternativo" y no para la "discusión" sobre el Ejecutivo.

Por ello, mantiene este catedrático, el peso no lo llevaría en ese debate el presidente, sino que recaería principalmente en Rubalcaba.

"Es verdad que fuerza la comparecencia de Rajoy quiera o no quiera", declara. Tendría que ser el propio presidente del Gobierno, afirma Santolaya, quien hablase ante el Parlamento por voluntad propia para explicar este grave asunto. En este punto, cree que la opinión pública y la prensa son los que pueden ser capaces de forzar al Ejecutivo para "dar una salida razonable" y que Rajoy acuda a la Cámara con esta intención.

Todo depende de cómo jueguen sus bazas tanto el Gobierno como la oposición en un debate de alto calado político. Rajoy y Rubalcaba miden sus fuerzas.

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