POLÍTICA
15/03/2014 18:37 CET | Actualizado 15/03/2014 18:37 CET

La Iglesia de base: "Blázquez es lo menos malo que se podía elegir"

REUTERS

La Iglesia española se empieza a acercar al estilo del papa Francisco. Eso, al menos, es lo que opina la Iglesia de base, siempre crítica con la jerarquía, tras la elección de Ricardo Blázquez, arzobispo de Valladolid, como presidente de la Conferencia Episcopal en sustitución de Antonio María Rouco Varela.

"Blázquez es, probablemente, lo menos malo de todo lo que se podía elegir", afirma Evaristo Villar, sacerdote portavoz de Redes Cristianas, quien subraya que con el arzobispo de Valladolid "cambia la imagen" de la Iglesia en España: "De una imagen adusta, hosca, se ha pasado a un rostro más cercano, más humano".

Para Villar, la elección de Blázquez deja atrás a la Iglesia "de la exclusión" representada por Rouco, que estaba "implicada con la política, que luchaba contra cualquier tipo de apertura". "Creo que todo eso se va a ir rectificando", pronostica.

En cualquier caso, avisa de que no se puede calificar a Blázquez de aperturista: "Tanto él como el nuevo vicepresidente [Carlos Osoro, arzobispo de Valencia] han sido levantados al lugar donde están por su sumisión a los que decidían antes, por un cristianismo conservador. No se puede esperar que vayan a ir a una dirección de rompe y rasga, que es la que se necesitaría en estos momentos".

En este sentido, Villar asegura que Blázquez es una "persona doctrinalmente muy conservadora", pero reconoce que su "cara amable" coincide con la línea del papa. Sobre el vicepresidente Osoro, destaca que "le han metido ahí" porque es uno de los arzobispos españoles "que puede estar más en sintonía con Francisco". "Cuando le recibió en Roma hasta bromeó con él y estaba muy informado sobre sus andanzas", destaca.

ROUCO "SE COMIÓ" A BLÁZQUEZ

Jesús López, miembro del Foro de Curas de Madrid, también se muestra "esperanzado" con la llegada de Blázquez, de quien espera "por lo menos amabilidad" en contraste con Rouco, "muy bronco y peleón". "Con que quitase de la 13 o de la Cope a esos periodistas que desprecian a los pobres, a los humildes... con que la Iglesia fuese más amable con los más necesitados ya ganaríamos algo", destaca.

Muchas voces críticas han recordado que Blázquez ya fue presidente de la Conferencia entre 2005 y 2008 y que no cambió nada. López matiza esa idea: "Fue un periodo oscuro, porque él era simplemente obispo y tenía a Rouco y Cañizares que eran cardenales. Le hicieron el vacío y no dejaban de hablar, estaban constantemente en los medios con una línea muy radical. Se comieron a Blázquez".

Sin embargo, asegura, en aquel trienio fue cuando se legalizó el matrimonio homosexual y Blázquez no fue a la manifestación en contra. "En la medida que pudo fue algo mas moderado", resalta. "Ahora ya no tiene un papa en contra. Posiblemente lo han elegido a él porque Francisco les ha dicho a los obispos que le tenían que elegir. Ahora tendrá mucha más fuerza", avanza López, quien pronostica que el de Blázquez será un trienio "de transición".

"Seguramente, Francisco aprovechará estos tres años para buscar a otro que luego pueda estar más tiempo", explica. En su opinión, ahora mismo el episcopado español está lleno de arzobispos "muy tradicionales" nombrados por Juan Pablo II y Benedicto XVI, por lo que Francisco "lo tiene difícil" para nombrar a alguien en su línea. "En este tiempo nombrará a algunos distintos", cree López.

"DESOBEDIENCIA EVANGÉLICA"

Pese a todo, Javier Baeza, también miembro del Foro de Curas de Madrid, cree que los problemas en la Iglesia son más de fondo y apela a una "desobediencia evangélica" de las comunidades.

"Hay que ir a procesos de nombramiento mucho más democráticos, que los consejos parroquiales sean decisorios, que en los consejos presbiterales tengan también parte los laicos y las mujeres y que las comunidades podamos elegir a nuestros pastores, desde los curas a los obispos", subraya.

Baeza lamenta que se esté "muy lejos" de todo eso "no solo a nivel de jerarquía" sino también "de comunidades": "Hay comunidades muy majas, que hacen cosas interesantes, pero al final están muy atadas al aparato eclesiástico. O somos capaces de romper esas ataduras o las personas majas no serán capaces de hacerlo frente".

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