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15/07/2014 09:51 CEST | Actualizado 16/07/2014 16:19 CEST

Cuatro errores de relajación que probablemente estás cometiendo

ULTRA F via Getty Images

Seguro que todos nos hemos visto en una de éstas: llegamos a casa tras un largo día y nos tiramos a hacer lo que creemos que nos ayuda a desconectar… pero no lo conseguimos. No somos capaces de apagar nuestro cerebro. Y antes de que nos demos cuenta, ya estamos de vuelta a nuestras preocupaciones, porque, ¿qué vamos a hacer si no? Con todo lo que tenemos en mente, no podemos relajarnos sin más.

¿Y cómo podrías remediar este problema? Sólo por el hecho de que creas que no puedes desconectar no significa que seas un individuo continuamente en tensión e incapaz de encontrar la calma; lo cierto es que tu incapacidad para relajarte probablemente tenga que ver con tus hábitos de la vida diaria. Si estás buscando un momento sereno e ininterrumpido, abandona estos errores de relajación que quizás estás cometiendo, y descubrirás que, después de todo, siempre hay posibilidades de desconectar.

Estás continuamente con el teléfono

Actualizaciones de Facebook y de Twitter, notificaciones de Instagram… Así no hay quien se relaje. Si quieres que tu cerebro desconecte un momento, plantéate lo de apagar el móvil. Hay investigaciones que demuestran que miramos nuestros teléfonos cada seis minutos aproximadamente (¡madre mía!). Ha quedado comprobado que los aparatos tecnológicos actúan en contra de nuestra relajación (no es de extrañar, porque ¿quién no se ha visto tentado de mirar su correo electrónico estando de vacaciones?). Si estás intentando relajarte, quizás sea el momento oportuno de dejar el teléfono móvil a un lado.

No aprovechas el silencio

¿Cuándo fue la última vez que te sentaste tranquilamente en silencio absoluto? Resulta que cuando quitamos el sonido en nuestra vida, ya sea el murmullo de la televisión o incluso los ruidos de los vecinos, obtenemos muchos beneficios mentales y relajantes. El silencio es una terapia increíble, e incluso puede hacer que aumente nuestra capacidad de concentración y nuestro impulso creativo.

Te lees un libro en la tableta

Si estás en la cama intentando absorber algún momento de calma a través de la literatura antes de dormir —pero lo estás haciendo con la pantalla iluminada de tu iPad—, quizás deberías pensártelo dos veces. Existen estudios que demuestran que la luz azul que emiten las pantallas puede afectar a nuestro sueño, lo cual convierte al relajante hábito de la lectura en una pesadilla. La próxima vez, cambia esa pantalla táctil por un buen libro tradicional, en papel. Así estarás mejor preparado para un buen descanso.

Te preocupas demasiado por relajarte

Es un círculo vicioso que suele ocurrir con el estrés y la ansiedad. Cuanto más piensas en algo, más nervioso te pones. Puede que suene ilógico, pero lo mismo sucede con la relajación. Cuanto más te presiones para relajarte, más te estás alejando de la tan ansiada calma. Es mejor que pienses de manera positiva en algo que no tenga que ver con la relajación. Mirar el lado bueno de las cosas puede eliminar el estrés mental, permitiendo que tu mente se concentre sólo en otras cosas más alegres.

Traducción de Marina Velasco Serrano

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